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Vivenda gratis

Es noticia en Colombia, en tiempos recientes, el sinfín de proyectos de vivienda que se están promoviendo desde el mismo Gobierno Nacional. “Casa gratis” es lo que aparece en los titulares de prensa, desde lo que muestran los diarios de circulación nacional, hasta los comunicados que emite el mismo Ministerio de Vivienda.

Todo comienza con uno de los programas bandera de la Presidencia de la República: el programa de las 100 mil viviendas gratis. Según se describe en la página del Ministerio, es la “[…] respuesta del Gobierno Nacional a la realidad de miles de hogares que viven en situación de extrema pobreza y, por lo tanto, no logran acceder a un crédito para obtener su vivienda por los mecanismos tradicionales que ofrece el mercado.” Como su nombre lo dice, el objetivo del programa es entregar las 100 mil unidades de vivienda en un corto período de dos años; principalmente a familias desplazadas, a hogares afectados por desastres naturales o que habiten en zonas de alto riesgo. Finalmente, el Gobierno pretende articular el trabajo entre el sector público y privado, “[…] para definir un método de selección objetivo, ágil y transparente de los diseñadores, constructores e interventores de las obras.”

El programa tiene su propia página web, en la que se muestran los proyectos en curso y su correspondiente localización, se describe el programa tal y como aparece en la página del Ministerio y se puede acceder a la legislación, decreto y resolución que da el marco jurídico al programa.

Asalta entonces la pregunta, ¿qué pasa con la arquitectura? ¿Dónde está lo que llamaríamos el “marco arquitectónico”? Son casas, 100 mil. No pocas. Por lo que sorprende aquí que en ninguna parte se considere siquiera algún aspecto relacionado con las características del espacio de las mismas, características mínimas, sostenibilidad, condiciones bioclimáticas; nada. Parecen ser entonces viviendas construidas desde el derecho y no desde la arquitectura.

Hasta donde sabemos, la construcción de la vivienda siempre ha sido trabajo de arquitectos, su diseño, sus características espaciales, su materialidad, su habitabilidad, todo eso, desde tiempos milenarios, ha sido mucho más importante que los aspectos legales o económicos. Existen, sí, en la página del ministerio una serie de guías acerca de la construcción de vivienda de interés social pero, si su aplicación da como resultado los proyectos que está entregando el gobierno, algo no debe estar andando bien.

Basta con dar un breve repaso a las fotografías de los proyectos entregados para darse una idea de las condiciones arquitectónicas y urbanísticas de los mismos. Edificios y casas en serie, muy parecidos entre sí en todas las latitudes y altitudes, con espacio público de dudosa calidad; todo un homenaje a la cantidad sobre la calidad.

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Valledupar (Cesar)

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Manatí (Atlántico)

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Soacha (Cundinamarca)

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Jamundí (Valle)

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Soledad (Atlántico)

Criterios técnicos y jurídicos para la escogencia de quienes desarrollan los distintos proyectos de vivienda, debe haber. Así como seguramente existe un proceso transparente para determinar la ejecución de las obras. Lo que no parece haber es un criterio claro, o si lo hay es desastrozo, para seleccionar la mejor propuesta arquitectónica y urbanística.

La vivienda no puede ser un tema tratado desde lo jurídico y económico, definiendo apenas topes de precio, viéndola como un negocio más en el que un promotor privado puede obtener ganancia. La vivienda social es un tema delicado, que amerita un mercado especial y un tratamiento adecuado, con un enfoque más arquitectónico que jurídico.

 

¿Planificar o programar?

Hoy en día en variados contextos son escuchados los términos planificar y programar, en muchas ocasiones son relacionados con llevar a cabo proyectos, la ejecución de obras, o la operación en una industria únicamente; en realidad estos conceptos son aplicables en nuestra vida diaria más de lo que se cree, sin que muchas veces sepamos en qué momento hacemos uso adecuado de ellos, de su significado, pues confundimos la diferencia entre los dos, entre los aspectos que traducen su significado y uso.

Después de una pequeña búsqueda de cada uno de los dos términos en el diccionario de la Real Academia Española en su edición actual, la número 22, encontramos que la definición para la palabra planificar es “Plan general, metódicamente organizado y frecuentemente de gran amplitud, para obtener un objetivo determinado, tal como el desarrollo armónico de una ciudad, el desarrollo económico, la investigación científica, el funcionamiento de una industria”. Para el término programar encontramos el siguiente significado “Formar programas, previa declaración de lo que se piensa hacer y anuncio de las partes de que se ha de componer un acto o espectáculo o una serie de ellos; Idear y ordenar las acciones necesarias para realizar un proyecto.”

Ambos términos van orientados a la obtención de un objetivo determinado que genere un resultado, el primero podemos decir que responde a la pregunta “¿Qué hacer?, ¿Qué haremos?” esto para lograr definir qué actividades se deben realizar para lograrlo; el segundo término busca responder la pregunta “¿Cuándo hacerlo?” se puede decir que se refiere a hora, día, para realizar o llevar a cabo determinada actividad.

Así, planificar > ¿Qué hacer?; programar > ¿Cuándo hacerlo?

Para que la programación tenga un resultado exitoso, se debe planificar de forma correcta. En nuestro día a día inconscientemente planificamos y programamos lo que debemos hacer. Por ejemplo,

Planificar

Planificar y Programar

Viernes en la tarde: Viernes en la tarde:
–       Reunión con cliente XY.-       Visita a proveedores.

–       Reunión en sala de juntas de la oficina con colaboradores del Depto de Publicidad.

–       2 pm Reunión con cliente XY.-       3 pm Visita a proveedores.

–       4pm Reunión en sala de juntas oficina, con colaboradores del Depto de Publicidad.

El planificar y programar de forma correcta, lleva a mejor la eficiencia y eficacia, en los quehaceres, las actividades a realizar, los diferentes procesos, la ejecución de actividades en las obras y proyectos; orientar los objetivos a resultados concretos; a tomar decisiones; entre otros, construyendo recorridos efectivos.

En García Estefan trabajamos cada proyecto planificando y programando con la dedicación que requiere cada idea de nuestros clientes para obtener resultados efectivos. Hace parte de nuestra propuesta corporativa.