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Concursos de arquitectura y diseño

La actividad del arquitecto es múltiple y compleja. Desde todo aquello relacionado con la obra civil, hasta la aparente sencillez de resolver un problema de diseño arquitectónico. Sin embargo, la sola capacidad de abordar tal variedad de problemas de diseño, desde el simple refugio que constituye la vivienda más sencilla hasta el complejo programa arquitectónico que podría significar un hospital, por ejemplo, demanda el manejo de una gran cantidad de ideas y conceptos de un valor inconmensurable.

Es precisamente en el mundo de esas ideas en el que se mueve el arquitecto que se dedica al diseño; a la concepción de obras de arquitectura, tanto en su esquema general como en los detalles más mínimos, y es en ese plano, el de las ideas, en el que su trabajo debería ser valorado.

El concurso de arquitectura es la figura que por antonomasia mejor valora la importancia de las ideas. Al tratarse de un proceso generalmente anónimo no hay cabida a que otros criterios entren a mediar en la decisión para escoger el mejor proyecto: no importa la experiencia, las influencias, o el capital del proponente; lo que importa es la contundencia de sus ideas.

Dicho de manera sencilla, el concurso de arquitectura es el procedimiento por medio del cual se selecciona un esquema básico o un anteproyecto arquitectónico para suscribir con el arquitecto ganador un contrato de consultoría, para la elaboración del diseño de anteproyecto y/o proyecto arquitectónico, u otorgar un reconocimiento por el valor de una idea arquitectónica o urbanística.

La principal ventaja de un concurso, por encima de un contrato tradicional, está en que lo que se premia es la idea más acertada y la solución más pertinente. O, por lo menos, se decide sobre muchas propuestas concretas y no simplemente sobre la experiencia o la capacidad económica del proponente. Poner en juego unos criterios de diseño arquitectónico es mucho más exigente que demostrar una capacidad técnica y financiera.

Con la figura del concurso, la entidad promotora del proyecto tiene la posibilidad de escoger la propuesta de diseño más económica, funcional y que más se adapte a sus necesidades y expectativas entre un número significativo de opciones. Es precisamente esta la ventaja que debería tener la ciudad cada vez que se desarrolla un proyecto público: la posibilidad de escoger el mejor proyecto, producto de la mejor idea, no de la empresa más grande.

García Estefan, como empresa, valora las iniciativas públicas que parten de la figura del concurso arquitectónico como método para escoger las mejores propuestas. Confiando en la transparencia de estos procesos, nos presentamos con cierta regularidad a tales convocatorias con el ánimo de medir nuestras ideas de diseño frente a fuertes competidores y, por supuesto, esperando acceder a trabajos de arquitectura en lugares distintos al de nuestra ciudad sede.

Es en la pluralidad del concurso arquitectónico que surgen las mejores soluciones de diseño para la ciudad.

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Referencias.

Sociedad Colombiana de Arquitectos.

http://www.sociedadcolombianadearquitectos.org/site/index.php?option=com_content&view=article&id=46&Itemid=189