Monthly Archives: January 2014

PROYECTO: Karosta Cultural Centre

Área: Arquitectura y urbanismo. Alcance: Propuesta de Esquema Básico. Localización: Liepaja, Letonia. Dirección: Juan Pablo García. Equipo de trabajo: Juan Gonzalo Bula, Angélica Argel, Gustavo Guerra, Diego Luis García.

García Estefan es una empresa comprometida con el diseño, entendido éste como esa concepción original de un objeto, un elemento, un hecho arquitectónico o un proyecto o plan urbano, destinado a solucionar una necesidad en particular. Así, con esta motivación, la empresa participó entre los meses de octubre y noviembre del año anterior, en un concurso de ideas para la renovación urbana y el diseño de un centro cultural en la zona de Karosta, en la ciudad de Liepaja (Letonia), el Ghost Town Challenge.

El punto de partida fue el interés de las entidades organizadoras de la convocatoria en mejorar las condiciones urbanísticas de una zona de la ciudad destinada originalmente a la actividad naval y militar. Karosta, en su origen, fue concebida como una base de operaciones en el Mar Báltico de la Rusia zarista de fines del siglo XIX; con esa lógica fue evolucionando durante los primeros años del siglo XX hasta que, en el período entreguerras y tras un breve período de independencia letona, terminó convertida en base de operaciones navales de la Rusia soviética. La arquitectura naval zarista fue complementada entonces con edificaciones de sello soviético, consolidando un conjunto complejo pero mono-funcional, en el que lo naval y militar dominó el paisaje de la zona norte de Liepaja. Tras un largo período de guerra fría y tras la caída del bloque comunista de la Europa Oriental, Letonia recuperó su independencia y el puerto de Karosta fue abandonado por los militares soviéticos. Más de un tercio de la población residente abandonó el lugar, dejando edificios desocupados e infraestructuras subutilizadas que, tras veinte años, presentan hoy un deterioro considerable y la necesidad de su reactivación en la vida de Liepaja.

Karosta, Liepaja, Letonia: Línea de tiempo

Karosta, Liepaja, Letonia: Línea de tiempo

La renovación de las actividades de la zona se pretende entonces desde la recualificación del espacio público y la implantación de un equipamiento de gran escala que atraiga a distintos grupos de la ciudad. La propuesta de García Estefan tiene como punto de partida la consideración de que Liepaja es el corazón del Mar Báltico, cercana y equidistante de prácticamente todos los puertos importantes que sobre este Mar tienen los países de Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia, el Noroccidente ruso, Estonia, Lituania y Polonia; llamada a tomar un rol protagónico en la región.

Liepaja: Corazón del Mar Báltico

Liepaja: Corazón del Mar Báltico

Ya al interior de la ciudad, Karosta, su “barrio” más septentrional luego de haber sido devastado y estar poco habitado por años tiene ahora un futuro promisorio gracias a una renovación intensiva. La propuesta busca rearmar y fortalecer su tejido urbano, hoy difuso entre el tiempo y el tipo de ocupación, a partir de lograr la conexión de los distintos hitos del paisaje, particularmente las edificaciones históricas de la época zarista.

Ciudad de Liepaja

Ciudad de Liepaja

La playa, los rompeolas construidos desde el siglo XIX, las baterías de la costa, la Catedral de San Nicolás, la Torre del Agua, el puente Kalpaka, que une a Karosta con el resto de la ciudad; la antigua escuela de equitación y la famosa Prisión de Karosta, hoy convertida en hotel, conforman una enorme red de hitos urbanos que deberían ser conectados por una serie de senderos en los que predominaría la circulación peatonal y el verde urbano.

Karosta: Conectando los hitos urbanos

Karosta: Conectando los hitos urbanos

Dentro de esa gran estructura de hitos urbanos se insertaría el Centro Cultural de Karosta, el nuevo equipamiento que funcionaría como punto de atracción de otras muchas actividades de la ciudad de Liepaja. La forma arquitectónica propuesta, aunque en procura de representar un futuro y una nueva arquitectura, no puede desligarse de la tradición militar y naval que ha heredado la ciudad, de su relación con esa época zarista y esa época soviética; así, a partir de la reinterpretación de algunos elementos de la arquitectura militar, se pretende convertir las armas en libros y los disparos en notas musicales; de la guerra al arte, de un pasado militar a un futuro cultural.

Centro Cultural de Karosta: Acceso norte

Centro Cultural de Karosta: Acceso norte

El objetivo final es evitar al máximo el desperdicio de energía y las obras innecesarias, por lo que no se prevé la demolición de ninguno de los antiguos bloques residenciales del conjunto, por el contrario, la idea es reutilizarlos con nuevos usos, complementarios a la nueva actividad turística de Karosta; asimismo, se prevé utilizar las grandes áreas verdes existentes como parques para los habitantes del lugar y reconducir los flujos vehiculares sin necesidad de demoler edificaciones.

Karosta: Conexiones, espacio público y actividades

Karosta: Conexiones, espacio público y actividades

La edificación en sí es una gran fortaleza en la que predomina una gran plaza de armas, representada en una plaza de uso múltiple elevada del suelo unos tres metros, bajo la cual se desarrollan actividades de servicio y estacionamientos. Tal plaza es rodeada de las diferentes dependencias del Centro Cultural: la biblioteca a manera de polvorín, y el centro de exposiciones, los auditorios, el restaurante y el sitio de información turística, como baterías defensivas del conjunto. Toda la edificación estaría rodeada de una serie de plazoletas, circulaciones vehiculares y estacionamientos que, a manera de foso, separan al edificio de las vías que lo rodean y de los “grandes buques” representados en los bloques residenciales soviéticos.

Centro Cultural de Karosta: vista de conjunto

Centro Cultural de Karosta: Vista de conjunto

Tanto la propuesta para el conjunto de Karosta como para la edificación del Centro Cultural busca su origen en la misma historia militar y naval de esta zona de la ciudad, procurando, a partir de decisiones sencillas pero contundentes, la articulación de sus elementos con el funcionamiento de Liepaja.

Centro Cultural de Karosta: Memoria arquitectónica

Centro Cultural de Karosta: Memoria arquitectónica

Para García Estefan fue de enorme interés participar en un evento de esta magnitud en un contexto que, aunque lejano geográficamente, es cercano en cuanto a muchas de las situaciones urbanas que pueden verse en nuestras ciudades: deterioro urbano, abandono de estructuras, identidad urbana, redes viales inconclusas, espacio público de baja calidad, entre otras tantas. La experiencia recogida queda en el bagaje de la empresa para el emprendimiento de nuevos proyectos de esta misma índole.

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Referencias

Ghost Town Challenge

http://www.homemadedessert.org/ghoststown-finale-6

 

Diseño industrial para todos

¿Para qué diseñamos o para quién diseñamos?, si cualquier persona del común no tiene idea de qué somos capaces de hacer como profesionales, dificilmente habrá un inicio de cultura hacia el diseño, y que este diseño sea para todos.

El diseño industrial a través de la historia ha ido evolucionando en su reconocimiento, sin embargo aún es variada la apreciación que socialmente existe de él, desde puntos de vista paganos como cosa para dibujantes, talleres para pegar papelitos de colores, hacer carpintería, metalurgia o albañilería, hasta opiniones más acertadas y promisorias a que el diseño es una actividad, un objeto de investigación, una disciplina universitaria, o lo que es más exactamente: una disciplina profesional interdisciplinaria que reúne conjuntos de estudios completos y complejos, articulados en diversos niveles.

Hay problemas e hipótesis en cuanto a la delimitación del campo de acción del diseño industrial, especialmente en el concepto, en cómo definimos ésta disciplina, y cómo es la relación con otros ámbitos disciplinarios. Para esto vayamos a la definición formulada por Tomás Maldonado en 1961, aceptada por el ICSID – International Council of Societies of Industrial Design- en la cual formula que el diseño industrial tiene la función de proyectar la forma de los productos industriales, que “significa coordinar, integrar y articular todos aquellos factores que, de un modo u otro, participan en el proceso constitutivo de la forma del producto”.

En esta definición se refiere directamente a los factores referentes al uso, a la fruición del producto, también al consumo individual o social del producto, teniendo en cuenta factores funcionales, simbólicos, culturales, técnico-económicos, técnico-constructivos, técnico-sistémicos, técnico-productivos y técnico-distributivos.

Esta definición ha superado satisfactoriamente la prueba del tiempo, y sin cambios que alteren su esencia. El italiano Medardo Chiapponi dice que esta definición “tiene algunas características que le confieren una elevada probabilidad de conservar todavía por mucho tiempo la validez de sus propias líneas fundamentales. Además que tiene el mérito de ser flexible y, por lo tanto, adaptable en el tiempo y en los contextos aplicativos”.

En efecto establece que la función principal del diseño industrial consiste en dar una forma a los productos industriales, pero precisa al mismo tiempo que el proceso de determinación de esa forma actúa integrando múltiples factores interactuantes, y ello es la base de un producto idealmente exitoso.

Coincidiendo y siendo acertada la apreciación de Chiapponi sobre la flexibilidad que caracteriza aquella definición, hoy en día sigue vigente aquello que manifestó Maldonado, pero adaptado a ciertas corrientes, en su momento caprichosas, de lo que muchos quieren que sea su diseño, creando acentos en las partes de aquella definición de 1961, es decir, muchos articulan temas y conceptos en la investigación, otros integran conceptos y estéticas formales y funcionales en el diseño (bocetación) y otros coordinan la producción y promoción. Basta atribuir un peso relativo a cada uno de los factores que intervienen en el proceso constitutivo de la forma para describir correctamente la proyectación de productos muy diferentes entre sí por complejidad, por significado y por modo de uso.

De este modo se amplía el campo y la modalidad de intervención de un diseñador industrial que ofrece contribuciones importantes en situaciones muy diferentes. Así mismo se revela la interdisciplinariedad del diseño industrial, el cual no sólo depende de él sino también necesita de complementos de otras disciplinas y ciencias que ayuden a construir conceptos e ideas más complejas.

La ejecución del concepto de diseño industrial en la praxis comprende un proceso que determina un producto final. Todo este proceso está determinado principalmente por el ser humano, es decir todo un proceso creativo de diseño se basa en las necesidades de un humano, las cuales dan paso a desarrollar toda una complejidad de procesos.

El proceso de diseño en resumidas cuentas es el análisis de un problema enmarcado en un contexto, en donde identificada la necesidad y los factores que la rodean, se pasa a una etapa de generación de idea y alternativas de solución por medio de dibujos, esquemas y planificación de la forma y el funcionamiento del producto, como también se planea su producción técnica y se proyecta el futuro de éste en el mercado.

En conclusión, el diseño industrial consiste en un proceso constitutivo de un producto basado en el análisis de los factores que involucran ese producto, así es como se aplica la esencia de su significado, en un proceso que centra al ser humano y sus necesidades como etapa de partida, al trabajo en conjunto e interdisciplinariedad como el más importante punto de referencia para planificar, diseñar y proyectar el producto como etapa intermedia, y como etapa final la producción y comercialización del mismo. Es una disciplina que toca a todos, entonces es para todos.