Monthly Archives: March 2014

Diseño industrial en Colombia – Parte 1

El diseño industrial fue definido por el Consejo Internacional de Asociaciones de Diseño Industrial (Icsid, con 138 miembros de 49 países y sede en Finlandia) como “la actividad creativa que determina las cualidades formales (externas, estructurales y funcionales) de los objetos producidos por la industria, para convertirlos en sistemas unitarios coherentes tanto para productores como consumidores”. Bajo este criterio,  los diseñadores industriales deben participar (al lado de ingenieros mecánicos e industriales, y de financistas y profesionales del mercadeo) de un equipo de trabajo interdisciplinario vital en cualquier organización. Así sucede en Estados Unidos, Japón y Europa con los departamentos de Desarrollo de Productos o Proyectos de empresas de los sectores automotriz, maquinaria pesada, electrodomésticos, empaques y consumo masivo.

Latinoamérica tiene buenos casos de diseño en Brasil, Argentina, Mexico y Chile y hasta la asociación regional (Aladi). Por su parte el país todavía no cuenta con demasiados ejemplos de este esfuerzo empresarial a pesar de que prepara profesionales del ramo desde hace más de 40 años.

Aun cuando el diseño industrial como actividad se remonta a las postrimerías del siglo XIX bajo la merito-lización inglesa y como académica a las primeras tres décadas de este siglo en Alemania (con las escuelas Bahaus y de ULM); no es sino hasta le época de la posguerra (1945) cuando Europa lo utilizó para reconstruirse, y todo occidente para entrar en la era de la producción industrial masiva.

A Colombia, como formación académica, oficialmente llegó en 1973 cuando la Universidad Jorge Tadeo Lozano creó el programa de Magíster en Diseño Industrial (arrancando como pregrado dos años después) y la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) inició la carrera de Diseño Industrial.

En el transcurso de los siguientes años se abrieron otros programas universitarios (Universidad Nacional y Pontificia Universidad Javeriana en 1978, Universidad Industrial de Santander en 1985 y la Universidad de los Andes en 1993) para actualmente contar con muchos más (en su mayoría en Bogotá) y otras siete ciudades; algunos de carácter tecnológico y otros de técnico profesional. Generalmente los colombianos se desplazan a países como Italia (Politécnico de Milán o Whirlpool Central Design), España (Barcelona Centro de Diseño), Bélgica (Escuela de Lieja) y Estados Unidos (Savannah Collage o Steelcase University) a hacer distintos posgrados.

Colombia cuenta con la Asociación Colombiana de Diseñadores con sede en Bogotá y la Asociación Nacional de Diseñadores. Ambas asociaciones están abiertas a cualquier tipo de diseñador, pues no existe en el país una exclusiva para diseñadores industriales. Mucho más nueva es la Comisión Profesional de Diseño Industrial, adscrita al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.

Pero, ¿y qué pasa con los miles de egresados diseñadores que salen al mercado?

Louis Kahn: muro, vano y columna

Entre lecturas de arquitectura, críticas acerca del diseño, del pensamiento estratégico y de la planificación, aparecen siempre las lecturas inspiradoras de los grandes maestros. Hoy, como hace más de cuarenta años, el genio de Louis Kahn deleita con una historia acerca de tres elementos básicos de la composición arquitectónica: el muro, el vano y la columna.

National Assembly; Dacca, Bangladesh. 1962-1974.

National Assembly; Dacca, Bangladesh. 1962-1974.

En el reino de lo increíble se halla

lo maravilloso del nacimiento de una columna.

Del muro nace la columna.

El muro hizo bien al hombre.

Con su grosor y su fuerza

lo protegió de la destrucción.

Pero pronto, la voluntad de mirar hacia fuera

hizo que el hombre agujereara el muro,

y al muro le dolió mucho, y dijo,

“¿Por qué me haces esto?

Yo te protegí; te hice sentir seguro,

¡y ahora me atraviesas con un agujero!”

Y el hombre respondió, “¡Pero ahora veré el exterior!

Veo cosas maravillosas ahí fuera,

y quiero mirarlas”.

Y el muro continuó sintiéndose muy triste.

Más tarde, el hombre dejó de agujerear el muro,

e hizo una abertura más perspicaz,

adornada con piedras delicadas,

y puso un dintel sobre la abertura.

Y pronto el muro se sintió bastante bien.

 

Aquella manera de tratar al muro fue el inicio de

un orden en la manera de hacer muros con aberturas.

Después vino la columna,

que era un orden más bien automático,

que decidía que algo se abría,

o que no se abría.

El ritmo de las aberturas decidía entonces el propio muro,

que ya no era un muro,

sino una serie de columnas y de aberturas.

La comprensión de todo ello no surgió de algo natural.

Surgió de un sentido misterioso que el hombre posee para expresar las maravillas del alma que demandan expresión.

 

Tomado de Louis I. Kahn. Conversaciones con estudiantes. Barcelona: Gustavo Gili, 2002. Compilación de charlas del arquitecto con sus estudiantes de la Rice University School of Architecture en 1968.

Basta una historia sencilla para explicar un misterio trascendental del quehacer arquitectónico: la definición de los llenos y los vacíos, de lo solido y lo virtual, de la luz y la sombra.