PROYECTO: Karosta Cultural Centre

Área: Arquitectura y urbanismo. Alcance: Propuesta de Esquema Básico. Localización: Liepaja, Letonia. Dirección: Juan Pablo García. Equipo de trabajo: Juan Gonzalo Bula, Angélica Argel, Gustavo Guerra, Diego Luis García.

García Estefan es una empresa comprometida con el diseño, entendido éste como esa concepción original de un objeto, un elemento, un hecho arquitectónico o un proyecto o plan urbano, destinado a solucionar una necesidad en particular. Así, con esta motivación, la empresa participó entre los meses de octubre y noviembre del año anterior, en un concurso de ideas para la renovación urbana y el diseño de un centro cultural en la zona de Karosta, en la ciudad de Liepaja (Letonia), el Ghost Town Challenge.

El punto de partida fue el interés de las entidades organizadoras de la convocatoria en mejorar las condiciones urbanísticas de una zona de la ciudad destinada originalmente a la actividad naval y militar. Karosta, en su origen, fue concebida como una base de operaciones en el Mar Báltico de la Rusia zarista de fines del siglo XIX; con esa lógica fue evolucionando durante los primeros años del siglo XX hasta que, en el período entreguerras y tras un breve período de independencia letona, terminó convertida en base de operaciones navales de la Rusia soviética. La arquitectura naval zarista fue complementada entonces con edificaciones de sello soviético, consolidando un conjunto complejo pero mono-funcional, en el que lo naval y militar dominó el paisaje de la zona norte de Liepaja. Tras un largo período de guerra fría y tras la caída del bloque comunista de la Europa Oriental, Letonia recuperó su independencia y el puerto de Karosta fue abandonado por los militares soviéticos. Más de un tercio de la población residente abandonó el lugar, dejando edificios desocupados e infraestructuras subutilizadas que, tras veinte años, presentan hoy un deterioro considerable y la necesidad de su reactivación en la vida de Liepaja.

Karosta, Liepaja, Letonia: Línea de tiempo

Karosta, Liepaja, Letonia: Línea de tiempo

La renovación de las actividades de la zona se pretende entonces desde la recualificación del espacio público y la implantación de un equipamiento de gran escala que atraiga a distintos grupos de la ciudad. La propuesta de García Estefan tiene como punto de partida la consideración de que Liepaja es el corazón del Mar Báltico, cercana y equidistante de prácticamente todos los puertos importantes que sobre este Mar tienen los países de Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia, el Noroccidente ruso, Estonia, Lituania y Polonia; llamada a tomar un rol protagónico en la región.

Liepaja: Corazón del Mar Báltico

Liepaja: Corazón del Mar Báltico

Ya al interior de la ciudad, Karosta, su “barrio” más septentrional luego de haber sido devastado y estar poco habitado por años tiene ahora un futuro promisorio gracias a una renovación intensiva. La propuesta busca rearmar y fortalecer su tejido urbano, hoy difuso entre el tiempo y el tipo de ocupación, a partir de lograr la conexión de los distintos hitos del paisaje, particularmente las edificaciones históricas de la época zarista.

Ciudad de Liepaja

Ciudad de Liepaja

La playa, los rompeolas construidos desde el siglo XIX, las baterías de la costa, la Catedral de San Nicolás, la Torre del Agua, el puente Kalpaka, que une a Karosta con el resto de la ciudad; la antigua escuela de equitación y la famosa Prisión de Karosta, hoy convertida en hotel, conforman una enorme red de hitos urbanos que deberían ser conectados por una serie de senderos en los que predominaría la circulación peatonal y el verde urbano.

Karosta: Conectando los hitos urbanos

Karosta: Conectando los hitos urbanos

Dentro de esa gran estructura de hitos urbanos se insertaría el Centro Cultural de Karosta, el nuevo equipamiento que funcionaría como punto de atracción de otras muchas actividades de la ciudad de Liepaja. La forma arquitectónica propuesta, aunque en procura de representar un futuro y una nueva arquitectura, no puede desligarse de la tradición militar y naval que ha heredado la ciudad, de su relación con esa época zarista y esa época soviética; así, a partir de la reinterpretación de algunos elementos de la arquitectura militar, se pretende convertir las armas en libros y los disparos en notas musicales; de la guerra al arte, de un pasado militar a un futuro cultural.

Centro Cultural de Karosta: Acceso norte

Centro Cultural de Karosta: Acceso norte

El objetivo final es evitar al máximo el desperdicio de energía y las obras innecesarias, por lo que no se prevé la demolición de ninguno de los antiguos bloques residenciales del conjunto, por el contrario, la idea es reutilizarlos con nuevos usos, complementarios a la nueva actividad turística de Karosta; asimismo, se prevé utilizar las grandes áreas verdes existentes como parques para los habitantes del lugar y reconducir los flujos vehiculares sin necesidad de demoler edificaciones.

Karosta: Conexiones, espacio público y actividades

Karosta: Conexiones, espacio público y actividades

La edificación en sí es una gran fortaleza en la que predomina una gran plaza de armas, representada en una plaza de uso múltiple elevada del suelo unos tres metros, bajo la cual se desarrollan actividades de servicio y estacionamientos. Tal plaza es rodeada de las diferentes dependencias del Centro Cultural: la biblioteca a manera de polvorín, y el centro de exposiciones, los auditorios, el restaurante y el sitio de información turística, como baterías defensivas del conjunto. Toda la edificación estaría rodeada de una serie de plazoletas, circulaciones vehiculares y estacionamientos que, a manera de foso, separan al edificio de las vías que lo rodean y de los “grandes buques” representados en los bloques residenciales soviéticos.

Centro Cultural de Karosta: vista de conjunto

Centro Cultural de Karosta: Vista de conjunto

Tanto la propuesta para el conjunto de Karosta como para la edificación del Centro Cultural busca su origen en la misma historia militar y naval de esta zona de la ciudad, procurando, a partir de decisiones sencillas pero contundentes, la articulación de sus elementos con el funcionamiento de Liepaja.

Centro Cultural de Karosta: Memoria arquitectónica

Centro Cultural de Karosta: Memoria arquitectónica

Para García Estefan fue de enorme interés participar en un evento de esta magnitud en un contexto que, aunque lejano geográficamente, es cercano en cuanto a muchas de las situaciones urbanas que pueden verse en nuestras ciudades: deterioro urbano, abandono de estructuras, identidad urbana, redes viales inconclusas, espacio público de baja calidad, entre otras tantas. La experiencia recogida queda en el bagaje de la empresa para el emprendimiento de nuevos proyectos de esta misma índole.

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Referencias

Ghost Town Challenge

http://www.homemadedessert.org/ghoststown-finale-6

 

Diseño industrial para todos

¿Para qué diseñamos o para quién diseñamos?, si cualquier persona del común no tiene idea de qué somos capaces de hacer como profesionales, dificilmente habrá un inicio de cultura hacia el diseño, y que este diseño sea para todos.

El diseño industrial a través de la historia ha ido evolucionando en su reconocimiento, sin embargo aún es variada la apreciación que socialmente existe de él, desde puntos de vista paganos como cosa para dibujantes, talleres para pegar papelitos de colores, hacer carpintería, metalurgia o albañilería, hasta opiniones más acertadas y promisorias a que el diseño es una actividad, un objeto de investigación, una disciplina universitaria, o lo que es más exactamente: una disciplina profesional interdisciplinaria que reúne conjuntos de estudios completos y complejos, articulados en diversos niveles.

Hay problemas e hipótesis en cuanto a la delimitación del campo de acción del diseño industrial, especialmente en el concepto, en cómo definimos ésta disciplina, y cómo es la relación con otros ámbitos disciplinarios. Para esto vayamos a la definición formulada por Tomás Maldonado en 1961, aceptada por el ICSID – International Council of Societies of Industrial Design- en la cual formula que el diseño industrial tiene la función de proyectar la forma de los productos industriales, que “significa coordinar, integrar y articular todos aquellos factores que, de un modo u otro, participan en el proceso constitutivo de la forma del producto”.

En esta definición se refiere directamente a los factores referentes al uso, a la fruición del producto, también al consumo individual o social del producto, teniendo en cuenta factores funcionales, simbólicos, culturales, técnico-económicos, técnico-constructivos, técnico-sistémicos, técnico-productivos y técnico-distributivos.

Esta definición ha superado satisfactoriamente la prueba del tiempo, y sin cambios que alteren su esencia. El italiano Medardo Chiapponi dice que esta definición “tiene algunas características que le confieren una elevada probabilidad de conservar todavía por mucho tiempo la validez de sus propias líneas fundamentales. Además que tiene el mérito de ser flexible y, por lo tanto, adaptable en el tiempo y en los contextos aplicativos”.

En efecto establece que la función principal del diseño industrial consiste en dar una forma a los productos industriales, pero precisa al mismo tiempo que el proceso de determinación de esa forma actúa integrando múltiples factores interactuantes, y ello es la base de un producto idealmente exitoso.

Coincidiendo y siendo acertada la apreciación de Chiapponi sobre la flexibilidad que caracteriza aquella definición, hoy en día sigue vigente aquello que manifestó Maldonado, pero adaptado a ciertas corrientes, en su momento caprichosas, de lo que muchos quieren que sea su diseño, creando acentos en las partes de aquella definición de 1961, es decir, muchos articulan temas y conceptos en la investigación, otros integran conceptos y estéticas formales y funcionales en el diseño (bocetación) y otros coordinan la producción y promoción. Basta atribuir un peso relativo a cada uno de los factores que intervienen en el proceso constitutivo de la forma para describir correctamente la proyectación de productos muy diferentes entre sí por complejidad, por significado y por modo de uso.

De este modo se amplía el campo y la modalidad de intervención de un diseñador industrial que ofrece contribuciones importantes en situaciones muy diferentes. Así mismo se revela la interdisciplinariedad del diseño industrial, el cual no sólo depende de él sino también necesita de complementos de otras disciplinas y ciencias que ayuden a construir conceptos e ideas más complejas.

La ejecución del concepto de diseño industrial en la praxis comprende un proceso que determina un producto final. Todo este proceso está determinado principalmente por el ser humano, es decir todo un proceso creativo de diseño se basa en las necesidades de un humano, las cuales dan paso a desarrollar toda una complejidad de procesos.

El proceso de diseño en resumidas cuentas es el análisis de un problema enmarcado en un contexto, en donde identificada la necesidad y los factores que la rodean, se pasa a una etapa de generación de idea y alternativas de solución por medio de dibujos, esquemas y planificación de la forma y el funcionamiento del producto, como también se planea su producción técnica y se proyecta el futuro de éste en el mercado.

En conclusión, el diseño industrial consiste en un proceso constitutivo de un producto basado en el análisis de los factores que involucran ese producto, así es como se aplica la esencia de su significado, en un proceso que centra al ser humano y sus necesidades como etapa de partida, al trabajo en conjunto e interdisciplinariedad como el más importante punto de referencia para planificar, diseñar y proyectar el producto como etapa intermedia, y como etapa final la producción y comercialización del mismo. Es una disciplina que toca a todos, entonces es para todos.

Concursos de arquitectura y diseño

La actividad del arquitecto es múltiple y compleja. Desde todo aquello relacionado con la obra civil, hasta la aparente sencillez de resolver un problema de diseño arquitectónico. Sin embargo, la sola capacidad de abordar tal variedad de problemas de diseño, desde el simple refugio que constituye la vivienda más sencilla hasta el complejo programa arquitectónico que podría significar un hospital, por ejemplo, demanda el manejo de una gran cantidad de ideas y conceptos de un valor inconmensurable.

Es precisamente en el mundo de esas ideas en el que se mueve el arquitecto que se dedica al diseño; a la concepción de obras de arquitectura, tanto en su esquema general como en los detalles más mínimos, y es en ese plano, el de las ideas, en el que su trabajo debería ser valorado.

El concurso de arquitectura es la figura que por antonomasia mejor valora la importancia de las ideas. Al tratarse de un proceso generalmente anónimo no hay cabida a que otros criterios entren a mediar en la decisión para escoger el mejor proyecto: no importa la experiencia, las influencias, o el capital del proponente; lo que importa es la contundencia de sus ideas.

Dicho de manera sencilla, el concurso de arquitectura es el procedimiento por medio del cual se selecciona un esquema básico o un anteproyecto arquitectónico para suscribir con el arquitecto ganador un contrato de consultoría, para la elaboración del diseño de anteproyecto y/o proyecto arquitectónico, u otorgar un reconocimiento por el valor de una idea arquitectónica o urbanística.

La principal ventaja de un concurso, por encima de un contrato tradicional, está en que lo que se premia es la idea más acertada y la solución más pertinente. O, por lo menos, se decide sobre muchas propuestas concretas y no simplemente sobre la experiencia o la capacidad económica del proponente. Poner en juego unos criterios de diseño arquitectónico es mucho más exigente que demostrar una capacidad técnica y financiera.

Con la figura del concurso, la entidad promotora del proyecto tiene la posibilidad de escoger la propuesta de diseño más económica, funcional y que más se adapte a sus necesidades y expectativas entre un número significativo de opciones. Es precisamente esta la ventaja que debería tener la ciudad cada vez que se desarrolla un proyecto público: la posibilidad de escoger el mejor proyecto, producto de la mejor idea, no de la empresa más grande.

García Estefan, como empresa, valora las iniciativas públicas que parten de la figura del concurso arquitectónico como método para escoger las mejores propuestas. Confiando en la transparencia de estos procesos, nos presentamos con cierta regularidad a tales convocatorias con el ánimo de medir nuestras ideas de diseño frente a fuertes competidores y, por supuesto, esperando acceder a trabajos de arquitectura en lugares distintos al de nuestra ciudad sede.

Es en la pluralidad del concurso arquitectónico que surgen las mejores soluciones de diseño para la ciudad.

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Referencias.

Sociedad Colombiana de Arquitectos.

http://www.sociedadcolombianadearquitectos.org/site/index.php?option=com_content&view=article&id=46&Itemid=189

Vivenda gratis

Es noticia en Colombia, en tiempos recientes, el sinfín de proyectos de vivienda que se están promoviendo desde el mismo Gobierno Nacional. “Casa gratis” es lo que aparece en los titulares de prensa, desde lo que muestran los diarios de circulación nacional, hasta los comunicados que emite el mismo Ministerio de Vivienda.

Todo comienza con uno de los programas bandera de la Presidencia de la República: el programa de las 100 mil viviendas gratis. Según se describe en la página del Ministerio, es la “[…] respuesta del Gobierno Nacional a la realidad de miles de hogares que viven en situación de extrema pobreza y, por lo tanto, no logran acceder a un crédito para obtener su vivienda por los mecanismos tradicionales que ofrece el mercado.” Como su nombre lo dice, el objetivo del programa es entregar las 100 mil unidades de vivienda en un corto período de dos años; principalmente a familias desplazadas, a hogares afectados por desastres naturales o que habiten en zonas de alto riesgo. Finalmente, el Gobierno pretende articular el trabajo entre el sector público y privado, “[…] para definir un método de selección objetivo, ágil y transparente de los diseñadores, constructores e interventores de las obras.”

El programa tiene su propia página web, en la que se muestran los proyectos en curso y su correspondiente localización, se describe el programa tal y como aparece en la página del Ministerio y se puede acceder a la legislación, decreto y resolución que da el marco jurídico al programa.

Asalta entonces la pregunta, ¿qué pasa con la arquitectura? ¿Dónde está lo que llamaríamos el “marco arquitectónico”? Son casas, 100 mil. No pocas. Por lo que sorprende aquí que en ninguna parte se considere siquiera algún aspecto relacionado con las características del espacio de las mismas, características mínimas, sostenibilidad, condiciones bioclimáticas; nada. Parecen ser entonces viviendas construidas desde el derecho y no desde la arquitectura.

Hasta donde sabemos, la construcción de la vivienda siempre ha sido trabajo de arquitectos, su diseño, sus características espaciales, su materialidad, su habitabilidad, todo eso, desde tiempos milenarios, ha sido mucho más importante que los aspectos legales o económicos. Existen, sí, en la página del ministerio una serie de guías acerca de la construcción de vivienda de interés social pero, si su aplicación da como resultado los proyectos que está entregando el gobierno, algo no debe estar andando bien.

Basta con dar un breve repaso a las fotografías de los proyectos entregados para darse una idea de las condiciones arquitectónicas y urbanísticas de los mismos. Edificios y casas en serie, muy parecidos entre sí en todas las latitudes y altitudes, con espacio público de dudosa calidad; todo un homenaje a la cantidad sobre la calidad.

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Valledupar (Cesar)

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Manatí (Atlántico)

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Soacha (Cundinamarca)

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Jamundí (Valle)

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Soledad (Atlántico)

Criterios técnicos y jurídicos para la escogencia de quienes desarrollan los distintos proyectos de vivienda, debe haber. Así como seguramente existe un proceso transparente para determinar la ejecución de las obras. Lo que no parece haber es un criterio claro, o si lo hay es desastrozo, para seleccionar la mejor propuesta arquitectónica y urbanística.

La vivienda no puede ser un tema tratado desde lo jurídico y económico, definiendo apenas topes de precio, viéndola como un negocio más en el que un promotor privado puede obtener ganancia. La vivienda social es un tema delicado, que amerita un mercado especial y un tratamiento adecuado, con un enfoque más arquitectónico que jurídico.

 

¿Planificar o programar?

Hoy en día en variados contextos son escuchados los términos planificar y programar, en muchas ocasiones son relacionados con llevar a cabo proyectos, la ejecución de obras, o la operación en una industria únicamente; en realidad estos conceptos son aplicables en nuestra vida diaria más de lo que se cree, sin que muchas veces sepamos en qué momento hacemos uso adecuado de ellos, de su significado, pues confundimos la diferencia entre los dos, entre los aspectos que traducen su significado y uso.

Después de una pequeña búsqueda de cada uno de los dos términos en el diccionario de la Real Academia Española en su edición actual, la número 22, encontramos que la definición para la palabra planificar es “Plan general, metódicamente organizado y frecuentemente de gran amplitud, para obtener un objetivo determinado, tal como el desarrollo armónico de una ciudad, el desarrollo económico, la investigación científica, el funcionamiento de una industria”. Para el término programar encontramos el siguiente significado “Formar programas, previa declaración de lo que se piensa hacer y anuncio de las partes de que se ha de componer un acto o espectáculo o una serie de ellos; Idear y ordenar las acciones necesarias para realizar un proyecto.”

Ambos términos van orientados a la obtención de un objetivo determinado que genere un resultado, el primero podemos decir que responde a la pregunta “¿Qué hacer?, ¿Qué haremos?” esto para lograr definir qué actividades se deben realizar para lograrlo; el segundo término busca responder la pregunta “¿Cuándo hacerlo?” se puede decir que se refiere a hora, día, para realizar o llevar a cabo determinada actividad.

Así, planificar > ¿Qué hacer?; programar > ¿Cuándo hacerlo?

Para que la programación tenga un resultado exitoso, se debe planificar de forma correcta. En nuestro día a día inconscientemente planificamos y programamos lo que debemos hacer. Por ejemplo,

Planificar

Planificar y Programar

Viernes en la tarde: Viernes en la tarde:
–       Reunión con cliente XY.-       Visita a proveedores.

–       Reunión en sala de juntas de la oficina con colaboradores del Depto de Publicidad.

–       2 pm Reunión con cliente XY.-       3 pm Visita a proveedores.

–       4pm Reunión en sala de juntas oficina, con colaboradores del Depto de Publicidad.

El planificar y programar de forma correcta, lleva a mejor la eficiencia y eficacia, en los quehaceres, las actividades a realizar, los diferentes procesos, la ejecución de actividades en las obras y proyectos; orientar los objetivos a resultados concretos; a tomar decisiones; entre otros, construyendo recorridos efectivos.

En García Estefan trabajamos cada proyecto planificando y programando con la dedicación que requiere cada idea de nuestros clientes para obtener resultados efectivos. Hace parte de nuestra propuesta corporativa.

Nunca fue tan hermosa la basura

¿Hemos pensado en la basura?  En español José Luis Pardo en su libro “Nunca fue tan hermosa la basura” escribió sobre ello, y queremos dejarle un reseña con oraciones para pensar, analizar y proyectar.

En García Estefan trabajamos considerando los proyectos como procesos sostenibles y constantemente pensamos en la “basura” como parte importante de cada propuesta, los invitamos a considerarla.

A continuación citamos puntos referentes en la lectura para destacar, analizar ideas y caracterizar generalidades del tema.

  • La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista se presenta como una inmensa acumulación de basuras.
  • En las sociedades pre-industriales las basuras eran predominantemente orgánicas, y la naturaleza, los animales urbanos y los vagabundos las hacían desaparecer, reciclándolas o digeriéndolas.
  • Nietzsche, “los desechos, los escombros, los desperdicios no son algo que haya que condenar en sí: son una consecuencia necesaria de la vida”.
  • La basura es un síntoma de riqueza, porque riqueza significa despilfarro, derroche, excedente.
  • La basura crece más rápidamente que los medios para reciclarla de modo tradicional.
  • Basura, es lo que no tiene lugar, lo que no está en su sitio y, por tanto, lo que hay que trasladar a otro sitio con la esperanza de que allí pueda desaparecer como basura, reactivarse, reciclarse, extinguirse.
  • Basura significa también, lo que tiene un destino, un porvenir, una identidad secreta y oculta, y tiene que hacer un viaje para descubrirla, como el príncipe encantado para dejar de ser sapo y convertirse en príncipe, como la bestia para vencer el hechizo y volver a ser bella.
  • Es la modernidad la que ha pensado la naturaleza como una máquina, al identificar lo natural con lo racional.
  • La guerra era simplemente una astucia de la razón o la lucha de clases el motor de una historia que acabaría definitivamente con el despilfarro y el desequilibrio contable, dando a cada cual exactamente el lote que se hubiera merecido.
  • Si la basura no fuera basura en realidad, entonces los desperdicios se vivirían como un nuevo paisaje urbano.
  • La basura aparece como lo que no está en su lugar, Marc Augé.
  • El no lugar como un eufemismo del lugar-basura.
  • Nuevo paradigma, no puede ser más que un paradigma-basura, es decir un no-paradigma, porque no hay en realidad ningún nuevo paradigma hacia el cual estemos transitando, sino únicamente la destrucción sistemática y concertada de aquel bajo el cual vivíamos.
  • Algo que está desde su origen concebido para el reciclaje es algo que está desde su origen concebido como basura.
  • Las cosas se vuelven basura cuando su servicio hace que pierdan las propiedades que las califican como siendo estas o aquellas cosas, tales o cuales.
  • La producción es ya en su origen, no producción de mercancías, sino producción de basura, producción de reciclables.

¿Qué entiende entonces como basura cada uno de ustedes?

XXXIII Congreso Colombiano de Arquitectura

Los días pasados tuvo lugar el Congreso Colombiano de Arquitectura, organizado por la Sociedad Colombiana de Arquitectos, con el patrocino de varias empresas del sector de la construcción y varias entidades del sector público. Como habíamos anunciado, García Estefan S.A.S. estuvo presente en el mismo, recogiendo ideas y experiencias sobre el tema, para aplicarlos en nuestro contexto.

Una de las grandes conclusiones del evento fue la de reconocer el enorme potencial que tienen este tipo de asentamientos debido a su escala, aún manejable, aún cercana, aún reconocible. Sin embargo, estas mismas ciudades intermedias tiene como unas de sus grandes dificultades, la de ser focos de atracción de la población campesina desplazada por la violencia que se desarrolla en las zonas rurales.

Tales situaciones traen consigo una situación paradójica en la cual, la ciudad intermedia presenta dos condiciones en parte contradictorias, por un lado su escala manejable, cercana y fácilmente legible, por otro, una sobresaturación se sus estructuras por la llegada masiva de nuevos habitantes, los cuales ocupan nuevas zonas generalmente sin el planeamiento necesario y las infraestructuras pertinentes.

Estas características hacen pensar entonces en un gran potencial de intervención existente en tales asentamientos. Temas como la vivienda social, el mejoramiento integral de barrios de origen ilegal y la oferta de nuevos espacios públicos aparecen quizás como el ámbito de acción en el que estamos llamados a participar como arquitectos, diseñadores y formuladores de proyectos.

A estos temas se suma el tema de la movilidad, el cual, al tratarse de ciudades relativamente pequeñas, aún no alcanza los problemas monumentales del tráfico de las grandes metrópolis sino que, por el contrario, aún permite la concepción de un sistema de movimiento a partir de la combinación de varios modos de desplazamiento: a pie, en bicicleta, en transporte público o en vehículo privado.

No obstante, también es en la movilidad donde surgen los grandes problemas de las ciudades intermedias, en la medida en que repuntan las cifras de motocicletas circulando en las calles. Este vehículo, útil y ligero, es utilizado en varias de estos asentamientos como medio de transporte público, medio de transporte para familias enteras, carga, entre otras tantas innovaciones derivadas de la creatividad colombiana. La motocicleta aparece entonces como una de las grandes dificultades de la movilidad en las ciudades intermedias, y cuyo uso debería ser desestimulado en las mismas.

Como pudo evidenciarse, hay en las ciudades intermedias un sinnúmero de vacíos, de temas pendientes de plena actualidad, que pueden y deben ser abordados por arquitectos y urbanistas de nuestro país. García Estefan S.A.S. se mueve en este contexto, en una ciudad como Montería, con directa influencia en los municipios del departamento, la empresa está presta a resolver problemas propios de una ciudad intermedia.

Comprensión multiplicada
Solución del problema, una nueva comprensión - Abril 5-2013

El éxito de un proyecto no está fundamentado sólo por su producto, pues su argumento innovador más valedero surge de la comprensión del problema una y otra vez desde distintos puntos de vista para llegar a una solución.

En nuestros proyectos y procesos lo tenemos en cuenta, podría tenerlo usted también en cuenta en su negocio o en su proyectos.

 

Ciudades intermedias

Nuestro planeta se está convirtiendo en un planeta de ciudades. Para el año 2010 más de la mitad de la población mundial vivía en ciudades; se espera que para el año 2050 esta estadística se incremente hasta el 70 por ciento o más. (Angel et al., 2012).

Al hablar de ciudades y de urbanización es común caer en el imaginario de las grandes metrópolis del mundo desarrollado: New York, Tokyo, París, Londres, Los Ángeles; o imaginar inclusive las capitales o grandes ciudades de nuestros emergentes países latinoamericanos: Ciudad de México, Bogotá, Buenos Aires, São Paulo. Sin embargo, la evidencia apunta a que no es ahí donde está la mayor parte de la población urbana del planeta.

Según estudios de la ONU, para el año 2000, los grandes gigantes metropolitanos alojaban a algo más del 7% de la población urbana mundial; es decir, menos de una décima parte vivía en ciudades de más de 10 millones de habitantes. Ahora, si el rango se amplia a ciudades de más en 1 millón de habitantes, sigue siendo menos del 35% de la población. ¿Qué nos dice esto? Que por lo menos el 65% de la población urbana mundial, la mayoría, se desenvuelve en ciudades de talla relativamente mediana. “[…] A través de estos centros urbanos la mayoría de sus habitantes y amplias capas de la población rural pueden acceder a unos servicios, a unos bienes y infraestructuras más o menos especializados. Merece también destacarse que las previsiones apuntan a que estos centros continuarán albergando a la mayoría de la población urbana hasta bien entrada la presente centuria.” (Bellet, Llop, 2003)

Blog-CI

Población urbana según el tamaño del asentamiento

¿Y qué dice el urbanismo, los estudios urbanos, la planificación urbana y todas estas disciplinas que se ocupan de la ciudad como sujeto de su estudio? Que definitivamente las ciudades intermedias son un universo muy amplio aún no analizado y estudiado con suficiente dedicación. La dificultad principal radica en la definición misma de lo que es o no una ciudad intermedia. Dependiendo del contexto, la ciudad media o intermedia está dentro de un rango de habitantes entre los cincuenta mil y el millón de habitantes, un rango amplio sin duda. Sin embargo, se puede decir también que no solamente la cantidad de población constituye un criterio totalmente válido para definir lo que es una ciudad intermedia: el rol o papel que esta juega en el territorio, en sus relaciones con otras ciudades y los servicios que en ella se presten, es tanto o más importante que el dato de qué tanta población aloja.

Organizaciones como UNESCO, ONU-Hábitat, la Unión Internacional de Arquitectos -UIA-, entre otras, vienen desde hace varios años enriqueciendo el debate en torno a este tema; hoy la Sociedad Colombiana de Arquitectos se suma al debate con la organización del 33º Congreso Nacional de Arquitectura, a celebrarse el próximo mes de octubre, cuyo tema central es precisamente ese: Construir territorio, el reto de las Ciudades Intermedias. Invitados nacionales e internacionales y una variada oferta de paneles, foros y conferencias brindarán la oportunidad de discutir y reflexionar sobre el tema en un país como Colombia, cuyas ciudades intermedias están en pleno auge.

García Estefan estará presente en el evento esperando recoger toda la experiencia y el conocimiento posible para aplicarlos en las ciudades de nuestro departamento, cuyo perfil es precisamente ese, el de las ciudades intermedias.

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Referencias.

Angel, Parent, Civco & Blei. (2012). Atlas of Urban Expansion. Lincoln Institute of Land Policy; Cambridge, MA.

Bellet, C. & Llop, J.M. (2003). Ciudades Intermedias: perfiles y pautas. Adjuntament de Lleida. Lérida, España.

El contexto como sistema

El contexto como sistema es un punto de referencia importante a tener en cuenta en todo proyecto, debido a que la concepción de sistema plantea un pensamiento estratégico en el diseño, partiendo de la premisa de que “todo producto hace parte de un sistema, y por esto, comparte todas o algunas de las propiedades técnicas, funcionales o de significación con los componentes de dicho sistema” y de que un sistema es el conjunto de componentes interactivos en el cual la modificación de uno de ellos implica cambios en el resto de los integrantes y en el sistema mismo, una manera apropiada de verlo es que el sistema conforma una red de variables, un todo y sus partes, y el cambio en alguna de esa variables genera el cambio del todo, y exige la adaptación cambiante de las demás variables, de esta manera que el movimiento en diferentes niveles sistémicos facilita la comprensión del contexto de un tema a resolver en un proyecto, y el pensamiento estratégico define los límites en los que puede extenderse el contexto según la exigencia de ese tema.

Los componentes de un sistema tienen comportamientos contradictorios, ambiguos e imprecisos debido a la interacción e interferencia de sus componentes dentro de un mismo sistema, como en la interacción con otros sistemas económicos, tecnológicos, sociales y culturales. Es necesario saber de estas ambigüedades, contradicciones y alternativas de comportamiento para tener un sistema completamente descrito. Ahora, lo más importante de hablar de “contexto y producto”, es la conjunción “Y” ya que representa el elemento determinante entre el producto o artefacto y las características de su entorno, la interfaz, concepto representante de la interacción y las propiedades de relación apropiadas del artefacto con entornos internos y externos para alcanzar su objetivo, finalmente dentro de un sistema y sus subsistemas.

El sistema de producto está planteado por la unión, correspondencia, y de cierto modo interdependencia del producto, la empresa y el mercado, constituyendo el programa de diseño, que si lo vemos otro modo es una escala sistemática por niveles de lo particular a lo general o viceversa, a lo que Medardo Chiapponi, añade un sistema aún más grande al mercado, que es la sociedad donde están o se generan demandas hacia las necesidades humanas.

 Es interesante como el fracaso, en términos reales de productos, es una de las razones latentes por la cual optar a miradas sistemáticas de los procesos de diseño. Al leerlo pareciera caprichoso señalar la tarea del diseñador enmarcada en el método de conocer necesariamente todos los componentes del sistema, y poder intervenir desde su disciplina en cada una de esas partes, pero de manera concluyente, cada producto así lo exige, porque día tras días los sistemas que debemos enfrentar son aún más complejos, y la comprensión de cada una de sus partes hará tener una descripción adecuada del problema a resolver, haciendo parte de la solución la enunciación exitosa del mismo. De ahí que coincidimos con Medardo Chiapponi en buscar la intervención en los procesos a partir de la comprensión de los sistemas generales de los productos y no quedarnos en productos singulares que sólo buscan la novedad. Por esto en nuestra metodología de trabajo es la concepción sistémica un elemento fundamental.

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Artículo analítico del Capítulo 6 del libro “Diseño – Estrategia y Gestión” de Reinaldo Leiro, 2006.