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AR – ¿Por qué los espacios públicos son claves para transformar nuestras comunidades?

Artículo Referenciado.

 

En los numerosos artículos que hemos publicados sobre el placemaking, usualmente figuran una serie de pasos o consejos para construir y mejorar mejores barrios, pero a pesar que no existe una fórmula mágica para resolver los complejos desafíos sociales, económicos y ambientales de nuestras comunidades, concordamos con este artículo de PPS sobre el potencial prometedor en un lugar usualmente poco explotado: los espacios públicos. Al adoptar un enfoque centrado en las personas para crear y revitalizar nuestros lugares públicos – parques de barrio, mercados comunitarios y céntricas plazas- tenemos el potencial para transformar realmente el corazón de nuestras comunidades locales.

¿Por qué los espacios públicos son claves para transformar nuestras comunidades?

Es fácil observar grandes lugares públicos y verlos como nada más que lugares físicos bien diseñados. Pero debajo de la superficie, estos lugares pueden ser mucho más. Son espacios en los que la comunidad se llena de vida, donde se fortalecen los lazos entre los vecinos y donde se fomenta el sentido de pertenencia. Son lugares que despiertan el desarrollo económico e impulsan la sostenibilidad ambiental.

El futuro de nuestras comunidades depende de los grandes espacios públicos y, más concretamente, sobre el Placemaking, de un enfoque de gran alcance para la creación y revitalización de los espacios públicos que involucre las necesidades y deseos específicos de la comunidad.

 

Según Project for Public Spaces – los pioneros de este enfoque – el Placemaking es “el arte y la ciencia del desarrollo de espacios públicos que atraen a la gente. Es construir la comunidad reuniendo a las personas y crear la identidad local”. La singularidad de este enfoque radica en que su énfasis ubica las necesidades y aspiraciones de la gente por primera vez en el proceso de diseño y mejora de los espacios públicos. Reconoce que, si bien los planificadores pueden dar una estructura y lugar de acceso, es la comunidad la que le da el corazón y la vitalidad a los espacios públicos. En última instancia, el Placemaking crea lugares públicos para la comunidad con la comunidad.

Algunas breves conclusiones a partir del trabajo en conjunto entre PPS y  Southwest Airlines, uno de sus nuevos colaboradores:

1) Lugares públicos fomentan el apego y provocan el crecimiento económico: En un estudio de Gallup y la Fundación Knigh, “El alma de la comunidad” (2008-2010),  encontraron que las ofertas sociales, la apertura y la belleza eran los tres atributos clave de los espacios públicos. La investigación reflejó que estos tres factores son los principales impulsores para la unión de la comunidad. El estudio también demuestra una fuerte correlación positiva entre el apego residentes y el crecimiento del PIB local.

2) El proceso del Placemaking construye comunidad: El Departamento de Estudios Urbanos del MIT y recientes investigaciones sobre planificación urbana, ponen de relieve que el proceso mismo de placemaking – el compromiso necesario de la comunidad en la organización, la deliberación, la comunicación, la construcción, la programación y el mantenimiento de lugares públicos – es tan importante para el fortalecimiento y el empoderamiento de las comunidades locales como el resultado físico final.

3) El Placemaking sienta las bases para el nuevo ecologismo. Project for Public Spaces y otros líderes en la planificación urbana han argumentado que Placemaking puede ser “ un nuevo ambientalismo“.Al involucrar a los miembros de la comunidad en el proceso de creación y mantenimiento de espacios públicos locales, podemos potenciar a las personas a tomar posesión de su entorno local.

El Placemaking tiene el poder de transformar nuestras comunidades locales, generar orgullo y un sentido de pertenencia que se traduce en sostenibilidad, en desarrollo económico y en el aumento de la calidad de vida. Entonces, ¿cómo llevar este enfoque a todas las comunidades que lo necesitan? Los urbanistas y diseñadores no pueden hacerlo solos. Ellos necesitan el apoyo de ONGs, de fundaciones, de académicos, de funcionarios y de autoridades de la ciudad. De las personas como tú y yo a involucrarse para ayudar y dar forma al futuro de nuestros espacios públicos y las comunidades.

Tal vez lo más importante, es que necesitamos que el sector privado aproveche sus activos y sus recursos únicos, e invierta en este movimiento para fortalecer nuestras comunidades. En el informe del MIT “Places in the Making Report”, los autores hacen hincapié en la necesidad de  las fuertes asociaciones público/privadas y en colaboraciones interdisciplinarias. También  señalaron que “el sector privado puede ofrecer los recursos y la gestión eficiente para crear y mantener lugares bien administrados que de otro modo no serían posible”. La salud económica de las empresas depende de su capacidad para atraer y retener a los empleados talentosos y atraer a los clientes. Como los empleadores locales, las empresas deben invertir en Placemaking para ayudar a crear vecindarios prósperos donde los empleados actuales y potenciales quieren vivir.

Hoy en día, es el momento de potenciar el Placemaking como movimiento social y comprometer a las comunidades en todo el país en esta poderosa y transformadora fuerza. Juntos, podemos reinventar la cultura de las comunidades locales y dar nueva vida a los barrios en dificultades, mediante la creación de fuertes espacios públicos que generan profundo orgullo, pertenencia y generan desarrollo económico. Todos tenemos una razón para creer que un sentido de lugar puede crear el corazón de cada ciudad. Nuestro progreso colectivo depende de ello.

AR – Refugios de emergencia

Artículo Referenciado

Por  – 4 de abril de 2014, 10:23 am http://bit.ly/1hcqkBV

El temblor de magnitud 8,2 grados que experimentó esta semana el norte de Chile volvió a dejar a familias enteras sin hogar. Esta vez les tocó a muchos habitantes del norte del país, especialmente de Iquique y la región de Tarapacá, donde se calcula que 2.000 viviendas sufrieron daños estructurales, el ser obligados a pedir refugio. Precisamente la semana pasada otorgaron el prestigioso Premio Pritzker de Arquitectura a Shigeru Ban, arquitecto japonés conocido por diseñar viviendas temporales para refugiados y víctimas de desastres naturales. El trabajo de Ban abarca lugares como Ruanda, Turquía, India, China, Haití y Japón. ”Sus edificios sirven de refugio, centros comunitarios y lugares espirituales para los que sufren pérdida y destrucción”, dijo el jurado. “Cuando ocurre una tragedia, él está allí desde el principio.”

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Escuela temporal en Chengdu, China (2008) Shigeru Ban Architects

Ban comenzó trabajando en la búsqueda de soluciones para mejorar las condiciones de vida en los campos de refugiados de la guerra civil en Ruanda en 1994. Viajó a Ginebra para trabajar con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en el diseño de prototipos de tiendas de campaña hechas con postes de papel. Luego dirigió sus esfuerzos a paliar las secuelas del terremoto de 1995 en Kobe, Japón, con viviendas temporales construidas con tubos de papel que descansaban sobre cajas de cerveza llenas de arena.

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Regufios de tubos de papel en Kobe, Japón (1995) Shigeru Ban Architects

Algunas de sus estructuras se han convertido en semi-permanentes, como en Kobe, donde los refugios destinados a ser usados durante tres años se utilizaron para diez. En 2011, tras el terremoto y posterior tsunami en Fukushima, Japón, Shigeru utilizó un sistema de partición de papel para dar intimidad y dignidad a las familias que habían perdido sus casas. Se trata de la cuarta versión de este sistema, que va perfeccionando con el tiempo. De esta forma, se ha convertido en una presencia familiar en la escena de las grandes catástrofes internacionales, a las que llega con estudiantes de arquitectura para enseñarles sobre el desarrollo de soluciones in situ.

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Regufios en Fukushima, Japón (2011) Shigeru Ban Architects

 

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Cuarta versión del sistema de refugios de tubos de papel y cortinas

Sin embargo, Shigeru no es el único. También hay casos en América Latina, como el de Nicolás García, un estudiante argentino de diseño industrial que sorprendió a la ONU con un habitáculo de emergencia móvil para resguardar y atender a víctimas de desastres naturales. El habitáculo trae un kit de supervivencia provisto con comida, agua, lápices y cuadernos, tiene capacidad para albergar diez personas y se puede poner en cualquier superficie. Además, esfácil de armar.

Desde este blog (http://bit.ly/1hcqkBV) queremos hacer un reconocimiento a estas soluciones tan prácticas, simples y ecológicas como tubos y placas de cartón y que son claves para los afectados por desastres en tiempos de emergencia. ¿Podemos llevarlas a otros campos mas allá de la respuesta a desastres? ¿Podría ser utilizable transitoriamente durante el reasentamiento de barrios en áreas vulnerables informales? Aquí radica el desafío.

Diseño industrial en Colombia – Parte 2

Con anterioridad, el sector de fabricación de muebles (para hogar y oficina por ejemplo con Casini y Bima), de aluminio (con productos arquitectónicos como Industrias Lehner) y de cueros (con Recanal y Vélez) emplearon en Colombia el diseño industrial. Hoy, empresas de todos los sectores productivos están entrando en esta filosofía y es así como entre muchos otros plásticos (con, nuevamente por ejemplo Iberplast y Estra), empaques (con Empacor y Smurfit Cartón Colombia), electrodomésticos (con Challenger) y grifería (con Grival).

Pero la adopción del diseño industrial no es fácil ni de efectos inmediatos, pues el diseñador primero debe conocer el entorno y los procesos productivos de la empresa; y lo más seguro es que debe pasar por las tres etapas del modelo japonés SHU-HA-RI adoptado por Grival.

Mediante esta metodología de trabajo, primero se asimila, luego se explora (interna y externamente) y finalmente se crea (tanto por diseñadores de la empresa como externos supervisados por los primeros responsables del desarrollo, y sin dejar de lado el benchmarketing: referente competitivo).

Llegar a esta última etapa le puede tomar a una empresa varios años como es el caso de Nalsani (más conocida como Totto) que requirió de casi diez. Para el trabajo de diseño bajo la modalidad de freelance, existen en Bogotá al menos 35 firmas, en Medellín quince, en Cali diez y en Barranquilla cuatro, y seguro más.

Una vez que se alcance la etapa RI, se debe preocupar por la protección jurídica de la propiedad (industrial o intelectual) del trabajo realizado. Esta gestión tiene que realizarse  con la asesoría de abogados expertos en ciertos casos ante la Superintendencia de Industria y Comercio para identificar claramente qué se va a registrar pues existen tres modalidades.

Desafortunadamente el crédito por la “idea aportada” que recibe el diseñador por parte del empresario colombiano no es suficiente y debe cambiar. Dice la gerente de la marca Challenger, un nuevo producto no es el resultado del trabajo exclusivo de un solo diseñador pues en él participan muchos más profesionales de otras áreas profesionales.

Contrario al pensar del empresario en general, diferentes entidades estímulan y premian ese esfuerzo creativo (que da valor agregado al producto) en todo el mundo; modalidad que ya se está implementando en Colombia y en la que siempre ha creído la Feria Internacional de Expoconstrucción & Expodiseño de Corferias, al otorgar varios reconocimiento al diseño nacional.

En el mundo entero nuestros diseñadores industriales son reconocidos por la versatilidad, recursividad y desempeño de “toderos” para desarrollar la parte técnica (materia prima, costos y producción), de uso (empaque, transporte, mantenimiento) y la formal-estética (comunicación producto-persona). Méritos adquiridos por las limitantes en tecnología, materias primas y dinero de la industria nacional.

Diseño industrial en Colombia – Parte 1

El diseño industrial fue definido por el Consejo Internacional de Asociaciones de Diseño Industrial (Icsid, con 138 miembros de 49 países y sede en Finlandia) como “la actividad creativa que determina las cualidades formales (externas, estructurales y funcionales) de los objetos producidos por la industria, para convertirlos en sistemas unitarios coherentes tanto para productores como consumidores”. Bajo este criterio,  los diseñadores industriales deben participar (al lado de ingenieros mecánicos e industriales, y de financistas y profesionales del mercadeo) de un equipo de trabajo interdisciplinario vital en cualquier organización. Así sucede en Estados Unidos, Japón y Europa con los departamentos de Desarrollo de Productos o Proyectos de empresas de los sectores automotriz, maquinaria pesada, electrodomésticos, empaques y consumo masivo.

Latinoamérica tiene buenos casos de diseño en Brasil, Argentina, Mexico y Chile y hasta la asociación regional (Aladi). Por su parte el país todavía no cuenta con demasiados ejemplos de este esfuerzo empresarial a pesar de que prepara profesionales del ramo desde hace más de 40 años.

Aun cuando el diseño industrial como actividad se remonta a las postrimerías del siglo XIX bajo la merito-lización inglesa y como académica a las primeras tres décadas de este siglo en Alemania (con las escuelas Bahaus y de ULM); no es sino hasta le época de la posguerra (1945) cuando Europa lo utilizó para reconstruirse, y todo occidente para entrar en la era de la producción industrial masiva.

A Colombia, como formación académica, oficialmente llegó en 1973 cuando la Universidad Jorge Tadeo Lozano creó el programa de Magíster en Diseño Industrial (arrancando como pregrado dos años después) y la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) inició la carrera de Diseño Industrial.

En el transcurso de los siguientes años se abrieron otros programas universitarios (Universidad Nacional y Pontificia Universidad Javeriana en 1978, Universidad Industrial de Santander en 1985 y la Universidad de los Andes en 1993) para actualmente contar con muchos más (en su mayoría en Bogotá) y otras siete ciudades; algunos de carácter tecnológico y otros de técnico profesional. Generalmente los colombianos se desplazan a países como Italia (Politécnico de Milán o Whirlpool Central Design), España (Barcelona Centro de Diseño), Bélgica (Escuela de Lieja) y Estados Unidos (Savannah Collage o Steelcase University) a hacer distintos posgrados.

Colombia cuenta con la Asociación Colombiana de Diseñadores con sede en Bogotá y la Asociación Nacional de Diseñadores. Ambas asociaciones están abiertas a cualquier tipo de diseñador, pues no existe en el país una exclusiva para diseñadores industriales. Mucho más nueva es la Comisión Profesional de Diseño Industrial, adscrita al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.

Pero, ¿y qué pasa con los miles de egresados diseñadores que salen al mercado?

Louis Kahn: muro, vano y columna

Entre lecturas de arquitectura, críticas acerca del diseño, del pensamiento estratégico y de la planificación, aparecen siempre las lecturas inspiradoras de los grandes maestros. Hoy, como hace más de cuarenta años, el genio de Louis Kahn deleita con una historia acerca de tres elementos básicos de la composición arquitectónica: el muro, el vano y la columna.

National Assembly; Dacca, Bangladesh. 1962-1974.

National Assembly; Dacca, Bangladesh. 1962-1974.

En el reino de lo increíble se halla

lo maravilloso del nacimiento de una columna.

Del muro nace la columna.

El muro hizo bien al hombre.

Con su grosor y su fuerza

lo protegió de la destrucción.

Pero pronto, la voluntad de mirar hacia fuera

hizo que el hombre agujereara el muro,

y al muro le dolió mucho, y dijo,

“¿Por qué me haces esto?

Yo te protegí; te hice sentir seguro,

¡y ahora me atraviesas con un agujero!”

Y el hombre respondió, “¡Pero ahora veré el exterior!

Veo cosas maravillosas ahí fuera,

y quiero mirarlas”.

Y el muro continuó sintiéndose muy triste.

Más tarde, el hombre dejó de agujerear el muro,

e hizo una abertura más perspicaz,

adornada con piedras delicadas,

y puso un dintel sobre la abertura.

Y pronto el muro se sintió bastante bien.

 

Aquella manera de tratar al muro fue el inicio de

un orden en la manera de hacer muros con aberturas.

Después vino la columna,

que era un orden más bien automático,

que decidía que algo se abría,

o que no se abría.

El ritmo de las aberturas decidía entonces el propio muro,

que ya no era un muro,

sino una serie de columnas y de aberturas.

La comprensión de todo ello no surgió de algo natural.

Surgió de un sentido misterioso que el hombre posee para expresar las maravillas del alma que demandan expresión.

 

Tomado de Louis I. Kahn. Conversaciones con estudiantes. Barcelona: Gustavo Gili, 2002. Compilación de charlas del arquitecto con sus estudiantes de la Rice University School of Architecture en 1968.

Basta una historia sencilla para explicar un misterio trascendental del quehacer arquitectónico: la definición de los llenos y los vacíos, de lo solido y lo virtual, de la luz y la sombra.

Diseño industrial para todos

¿Para qué diseñamos o para quién diseñamos?, si cualquier persona del común no tiene idea de qué somos capaces de hacer como profesionales, dificilmente habrá un inicio de cultura hacia el diseño, y que este diseño sea para todos.

El diseño industrial a través de la historia ha ido evolucionando en su reconocimiento, sin embargo aún es variada la apreciación que socialmente existe de él, desde puntos de vista paganos como cosa para dibujantes, talleres para pegar papelitos de colores, hacer carpintería, metalurgia o albañilería, hasta opiniones más acertadas y promisorias a que el diseño es una actividad, un objeto de investigación, una disciplina universitaria, o lo que es más exactamente: una disciplina profesional interdisciplinaria que reúne conjuntos de estudios completos y complejos, articulados en diversos niveles.

Hay problemas e hipótesis en cuanto a la delimitación del campo de acción del diseño industrial, especialmente en el concepto, en cómo definimos ésta disciplina, y cómo es la relación con otros ámbitos disciplinarios. Para esto vayamos a la definición formulada por Tomás Maldonado en 1961, aceptada por el ICSID – International Council of Societies of Industrial Design- en la cual formula que el diseño industrial tiene la función de proyectar la forma de los productos industriales, que “significa coordinar, integrar y articular todos aquellos factores que, de un modo u otro, participan en el proceso constitutivo de la forma del producto”.

En esta definición se refiere directamente a los factores referentes al uso, a la fruición del producto, también al consumo individual o social del producto, teniendo en cuenta factores funcionales, simbólicos, culturales, técnico-económicos, técnico-constructivos, técnico-sistémicos, técnico-productivos y técnico-distributivos.

Esta definición ha superado satisfactoriamente la prueba del tiempo, y sin cambios que alteren su esencia. El italiano Medardo Chiapponi dice que esta definición “tiene algunas características que le confieren una elevada probabilidad de conservar todavía por mucho tiempo la validez de sus propias líneas fundamentales. Además que tiene el mérito de ser flexible y, por lo tanto, adaptable en el tiempo y en los contextos aplicativos”.

En efecto establece que la función principal del diseño industrial consiste en dar una forma a los productos industriales, pero precisa al mismo tiempo que el proceso de determinación de esa forma actúa integrando múltiples factores interactuantes, y ello es la base de un producto idealmente exitoso.

Coincidiendo y siendo acertada la apreciación de Chiapponi sobre la flexibilidad que caracteriza aquella definición, hoy en día sigue vigente aquello que manifestó Maldonado, pero adaptado a ciertas corrientes, en su momento caprichosas, de lo que muchos quieren que sea su diseño, creando acentos en las partes de aquella definición de 1961, es decir, muchos articulan temas y conceptos en la investigación, otros integran conceptos y estéticas formales y funcionales en el diseño (bocetación) y otros coordinan la producción y promoción. Basta atribuir un peso relativo a cada uno de los factores que intervienen en el proceso constitutivo de la forma para describir correctamente la proyectación de productos muy diferentes entre sí por complejidad, por significado y por modo de uso.

De este modo se amplía el campo y la modalidad de intervención de un diseñador industrial que ofrece contribuciones importantes en situaciones muy diferentes. Así mismo se revela la interdisciplinariedad del diseño industrial, el cual no sólo depende de él sino también necesita de complementos de otras disciplinas y ciencias que ayuden a construir conceptos e ideas más complejas.

La ejecución del concepto de diseño industrial en la praxis comprende un proceso que determina un producto final. Todo este proceso está determinado principalmente por el ser humano, es decir todo un proceso creativo de diseño se basa en las necesidades de un humano, las cuales dan paso a desarrollar toda una complejidad de procesos.

El proceso de diseño en resumidas cuentas es el análisis de un problema enmarcado en un contexto, en donde identificada la necesidad y los factores que la rodean, se pasa a una etapa de generación de idea y alternativas de solución por medio de dibujos, esquemas y planificación de la forma y el funcionamiento del producto, como también se planea su producción técnica y se proyecta el futuro de éste en el mercado.

En conclusión, el diseño industrial consiste en un proceso constitutivo de un producto basado en el análisis de los factores que involucran ese producto, así es como se aplica la esencia de su significado, en un proceso que centra al ser humano y sus necesidades como etapa de partida, al trabajo en conjunto e interdisciplinariedad como el más importante punto de referencia para planificar, diseñar y proyectar el producto como etapa intermedia, y como etapa final la producción y comercialización del mismo. Es una disciplina que toca a todos, entonces es para todos.

Concursos de arquitectura y diseño

La actividad del arquitecto es múltiple y compleja. Desde todo aquello relacionado con la obra civil, hasta la aparente sencillez de resolver un problema de diseño arquitectónico. Sin embargo, la sola capacidad de abordar tal variedad de problemas de diseño, desde el simple refugio que constituye la vivienda más sencilla hasta el complejo programa arquitectónico que podría significar un hospital, por ejemplo, demanda el manejo de una gran cantidad de ideas y conceptos de un valor inconmensurable.

Es precisamente en el mundo de esas ideas en el que se mueve el arquitecto que se dedica al diseño; a la concepción de obras de arquitectura, tanto en su esquema general como en los detalles más mínimos, y es en ese plano, el de las ideas, en el que su trabajo debería ser valorado.

El concurso de arquitectura es la figura que por antonomasia mejor valora la importancia de las ideas. Al tratarse de un proceso generalmente anónimo no hay cabida a que otros criterios entren a mediar en la decisión para escoger el mejor proyecto: no importa la experiencia, las influencias, o el capital del proponente; lo que importa es la contundencia de sus ideas.

Dicho de manera sencilla, el concurso de arquitectura es el procedimiento por medio del cual se selecciona un esquema básico o un anteproyecto arquitectónico para suscribir con el arquitecto ganador un contrato de consultoría, para la elaboración del diseño de anteproyecto y/o proyecto arquitectónico, u otorgar un reconocimiento por el valor de una idea arquitectónica o urbanística.

La principal ventaja de un concurso, por encima de un contrato tradicional, está en que lo que se premia es la idea más acertada y la solución más pertinente. O, por lo menos, se decide sobre muchas propuestas concretas y no simplemente sobre la experiencia o la capacidad económica del proponente. Poner en juego unos criterios de diseño arquitectónico es mucho más exigente que demostrar una capacidad técnica y financiera.

Con la figura del concurso, la entidad promotora del proyecto tiene la posibilidad de escoger la propuesta de diseño más económica, funcional y que más se adapte a sus necesidades y expectativas entre un número significativo de opciones. Es precisamente esta la ventaja que debería tener la ciudad cada vez que se desarrolla un proyecto público: la posibilidad de escoger el mejor proyecto, producto de la mejor idea, no de la empresa más grande.

García Estefan, como empresa, valora las iniciativas públicas que parten de la figura del concurso arquitectónico como método para escoger las mejores propuestas. Confiando en la transparencia de estos procesos, nos presentamos con cierta regularidad a tales convocatorias con el ánimo de medir nuestras ideas de diseño frente a fuertes competidores y, por supuesto, esperando acceder a trabajos de arquitectura en lugares distintos al de nuestra ciudad sede.

Es en la pluralidad del concurso arquitectónico que surgen las mejores soluciones de diseño para la ciudad.

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Referencias.

Sociedad Colombiana de Arquitectos.

http://www.sociedadcolombianadearquitectos.org/site/index.php?option=com_content&view=article&id=46&Itemid=189

¿Planificar o programar?

Hoy en día en variados contextos son escuchados los términos planificar y programar, en muchas ocasiones son relacionados con llevar a cabo proyectos, la ejecución de obras, o la operación en una industria únicamente; en realidad estos conceptos son aplicables en nuestra vida diaria más de lo que se cree, sin que muchas veces sepamos en qué momento hacemos uso adecuado de ellos, de su significado, pues confundimos la diferencia entre los dos, entre los aspectos que traducen su significado y uso.

Después de una pequeña búsqueda de cada uno de los dos términos en el diccionario de la Real Academia Española en su edición actual, la número 22, encontramos que la definición para la palabra planificar es “Plan general, metódicamente organizado y frecuentemente de gran amplitud, para obtener un objetivo determinado, tal como el desarrollo armónico de una ciudad, el desarrollo económico, la investigación científica, el funcionamiento de una industria”. Para el término programar encontramos el siguiente significado “Formar programas, previa declaración de lo que se piensa hacer y anuncio de las partes de que se ha de componer un acto o espectáculo o una serie de ellos; Idear y ordenar las acciones necesarias para realizar un proyecto.”

Ambos términos van orientados a la obtención de un objetivo determinado que genere un resultado, el primero podemos decir que responde a la pregunta “¿Qué hacer?, ¿Qué haremos?” esto para lograr definir qué actividades se deben realizar para lograrlo; el segundo término busca responder la pregunta “¿Cuándo hacerlo?” se puede decir que se refiere a hora, día, para realizar o llevar a cabo determinada actividad.

Así, planificar > ¿Qué hacer?; programar > ¿Cuándo hacerlo?

Para que la programación tenga un resultado exitoso, se debe planificar de forma correcta. En nuestro día a día inconscientemente planificamos y programamos lo que debemos hacer. Por ejemplo,

Planificar

Planificar y Programar

Viernes en la tarde: Viernes en la tarde:
–       Reunión con cliente XY.-       Visita a proveedores.

–       Reunión en sala de juntas de la oficina con colaboradores del Depto de Publicidad.

–       2 pm Reunión con cliente XY.-       3 pm Visita a proveedores.

–       4pm Reunión en sala de juntas oficina, con colaboradores del Depto de Publicidad.

El planificar y programar de forma correcta, lleva a mejor la eficiencia y eficacia, en los quehaceres, las actividades a realizar, los diferentes procesos, la ejecución de actividades en las obras y proyectos; orientar los objetivos a resultados concretos; a tomar decisiones; entre otros, construyendo recorridos efectivos.

En García Estefan trabajamos cada proyecto planificando y programando con la dedicación que requiere cada idea de nuestros clientes para obtener resultados efectivos. Hace parte de nuestra propuesta corporativa.

Nunca fue tan hermosa la basura

¿Hemos pensado en la basura?  En español José Luis Pardo en su libro “Nunca fue tan hermosa la basura” escribió sobre ello, y queremos dejarle un reseña con oraciones para pensar, analizar y proyectar.

En García Estefan trabajamos considerando los proyectos como procesos sostenibles y constantemente pensamos en la “basura” como parte importante de cada propuesta, los invitamos a considerarla.

A continuación citamos puntos referentes en la lectura para destacar, analizar ideas y caracterizar generalidades del tema.

  • La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista se presenta como una inmensa acumulación de basuras.
  • En las sociedades pre-industriales las basuras eran predominantemente orgánicas, y la naturaleza, los animales urbanos y los vagabundos las hacían desaparecer, reciclándolas o digeriéndolas.
  • Nietzsche, “los desechos, los escombros, los desperdicios no son algo que haya que condenar en sí: son una consecuencia necesaria de la vida”.
  • La basura es un síntoma de riqueza, porque riqueza significa despilfarro, derroche, excedente.
  • La basura crece más rápidamente que los medios para reciclarla de modo tradicional.
  • Basura, es lo que no tiene lugar, lo que no está en su sitio y, por tanto, lo que hay que trasladar a otro sitio con la esperanza de que allí pueda desaparecer como basura, reactivarse, reciclarse, extinguirse.
  • Basura significa también, lo que tiene un destino, un porvenir, una identidad secreta y oculta, y tiene que hacer un viaje para descubrirla, como el príncipe encantado para dejar de ser sapo y convertirse en príncipe, como la bestia para vencer el hechizo y volver a ser bella.
  • Es la modernidad la que ha pensado la naturaleza como una máquina, al identificar lo natural con lo racional.
  • La guerra era simplemente una astucia de la razón o la lucha de clases el motor de una historia que acabaría definitivamente con el despilfarro y el desequilibrio contable, dando a cada cual exactamente el lote que se hubiera merecido.
  • Si la basura no fuera basura en realidad, entonces los desperdicios se vivirían como un nuevo paisaje urbano.
  • La basura aparece como lo que no está en su lugar, Marc Augé.
  • El no lugar como un eufemismo del lugar-basura.
  • Nuevo paradigma, no puede ser más que un paradigma-basura, es decir un no-paradigma, porque no hay en realidad ningún nuevo paradigma hacia el cual estemos transitando, sino únicamente la destrucción sistemática y concertada de aquel bajo el cual vivíamos.
  • Algo que está desde su origen concebido para el reciclaje es algo que está desde su origen concebido como basura.
  • Las cosas se vuelven basura cuando su servicio hace que pierdan las propiedades que las califican como siendo estas o aquellas cosas, tales o cuales.
  • La producción es ya en su origen, no producción de mercancías, sino producción de basura, producción de reciclables.

¿Qué entiende entonces como basura cada uno de ustedes?

Comprensión multiplicada
Solución del problema, una nueva comprensión - Abril 5-2013

El éxito de un proyecto no está fundamentado sólo por su producto, pues su argumento innovador más valedero surge de la comprensión del problema una y otra vez desde distintos puntos de vista para llegar a una solución.

En nuestros proyectos y procesos lo tenemos en cuenta, podría tenerlo usted también en cuenta en su negocio o en su proyectos.