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AR – ¿Por qué los espacios públicos son claves para transformar nuestras comunidades?

Artículo Referenciado.

 

En los numerosos artículos que hemos publicados sobre el placemaking, usualmente figuran una serie de pasos o consejos para construir y mejorar mejores barrios, pero a pesar que no existe una fórmula mágica para resolver los complejos desafíos sociales, económicos y ambientales de nuestras comunidades, concordamos con este artículo de PPS sobre el potencial prometedor en un lugar usualmente poco explotado: los espacios públicos. Al adoptar un enfoque centrado en las personas para crear y revitalizar nuestros lugares públicos – parques de barrio, mercados comunitarios y céntricas plazas- tenemos el potencial para transformar realmente el corazón de nuestras comunidades locales.

¿Por qué los espacios públicos son claves para transformar nuestras comunidades?

Es fácil observar grandes lugares públicos y verlos como nada más que lugares físicos bien diseñados. Pero debajo de la superficie, estos lugares pueden ser mucho más. Son espacios en los que la comunidad se llena de vida, donde se fortalecen los lazos entre los vecinos y donde se fomenta el sentido de pertenencia. Son lugares que despiertan el desarrollo económico e impulsan la sostenibilidad ambiental.

El futuro de nuestras comunidades depende de los grandes espacios públicos y, más concretamente, sobre el Placemaking, de un enfoque de gran alcance para la creación y revitalización de los espacios públicos que involucre las necesidades y deseos específicos de la comunidad.

 

Según Project for Public Spaces – los pioneros de este enfoque – el Placemaking es “el arte y la ciencia del desarrollo de espacios públicos que atraen a la gente. Es construir la comunidad reuniendo a las personas y crear la identidad local”. La singularidad de este enfoque radica en que su énfasis ubica las necesidades y aspiraciones de la gente por primera vez en el proceso de diseño y mejora de los espacios públicos. Reconoce que, si bien los planificadores pueden dar una estructura y lugar de acceso, es la comunidad la que le da el corazón y la vitalidad a los espacios públicos. En última instancia, el Placemaking crea lugares públicos para la comunidad con la comunidad.

Algunas breves conclusiones a partir del trabajo en conjunto entre PPS y  Southwest Airlines, uno de sus nuevos colaboradores:

1) Lugares públicos fomentan el apego y provocan el crecimiento económico: En un estudio de Gallup y la Fundación Knigh, “El alma de la comunidad” (2008-2010),  encontraron que las ofertas sociales, la apertura y la belleza eran los tres atributos clave de los espacios públicos. La investigación reflejó que estos tres factores son los principales impulsores para la unión de la comunidad. El estudio también demuestra una fuerte correlación positiva entre el apego residentes y el crecimiento del PIB local.

2) El proceso del Placemaking construye comunidad: El Departamento de Estudios Urbanos del MIT y recientes investigaciones sobre planificación urbana, ponen de relieve que el proceso mismo de placemaking – el compromiso necesario de la comunidad en la organización, la deliberación, la comunicación, la construcción, la programación y el mantenimiento de lugares públicos – es tan importante para el fortalecimiento y el empoderamiento de las comunidades locales como el resultado físico final.

3) El Placemaking sienta las bases para el nuevo ecologismo. Project for Public Spaces y otros líderes en la planificación urbana han argumentado que Placemaking puede ser “ un nuevo ambientalismo“.Al involucrar a los miembros de la comunidad en el proceso de creación y mantenimiento de espacios públicos locales, podemos potenciar a las personas a tomar posesión de su entorno local.

El Placemaking tiene el poder de transformar nuestras comunidades locales, generar orgullo y un sentido de pertenencia que se traduce en sostenibilidad, en desarrollo económico y en el aumento de la calidad de vida. Entonces, ¿cómo llevar este enfoque a todas las comunidades que lo necesitan? Los urbanistas y diseñadores no pueden hacerlo solos. Ellos necesitan el apoyo de ONGs, de fundaciones, de académicos, de funcionarios y de autoridades de la ciudad. De las personas como tú y yo a involucrarse para ayudar y dar forma al futuro de nuestros espacios públicos y las comunidades.

Tal vez lo más importante, es que necesitamos que el sector privado aproveche sus activos y sus recursos únicos, e invierta en este movimiento para fortalecer nuestras comunidades. En el informe del MIT “Places in the Making Report”, los autores hacen hincapié en la necesidad de  las fuertes asociaciones público/privadas y en colaboraciones interdisciplinarias. También  señalaron que “el sector privado puede ofrecer los recursos y la gestión eficiente para crear y mantener lugares bien administrados que de otro modo no serían posible”. La salud económica de las empresas depende de su capacidad para atraer y retener a los empleados talentosos y atraer a los clientes. Como los empleadores locales, las empresas deben invertir en Placemaking para ayudar a crear vecindarios prósperos donde los empleados actuales y potenciales quieren vivir.

Hoy en día, es el momento de potenciar el Placemaking como movimiento social y comprometer a las comunidades en todo el país en esta poderosa y transformadora fuerza. Juntos, podemos reinventar la cultura de las comunidades locales y dar nueva vida a los barrios en dificultades, mediante la creación de fuertes espacios públicos que generan profundo orgullo, pertenencia y generan desarrollo económico. Todos tenemos una razón para creer que un sentido de lugar puede crear el corazón de cada ciudad. Nuestro progreso colectivo depende de ello.

PROYECTO: Karosta Cultural Centre

Área: Arquitectura y urbanismo. Alcance: Propuesta de Esquema Básico. Localización: Liepaja, Letonia. Dirección: Juan Pablo García. Equipo de trabajo: Juan Gonzalo Bula, Angélica Argel, Gustavo Guerra, Diego Luis García.

García Estefan es una empresa comprometida con el diseño, entendido éste como esa concepción original de un objeto, un elemento, un hecho arquitectónico o un proyecto o plan urbano, destinado a solucionar una necesidad en particular. Así, con esta motivación, la empresa participó entre los meses de octubre y noviembre del año anterior, en un concurso de ideas para la renovación urbana y el diseño de un centro cultural en la zona de Karosta, en la ciudad de Liepaja (Letonia), el Ghost Town Challenge.

El punto de partida fue el interés de las entidades organizadoras de la convocatoria en mejorar las condiciones urbanísticas de una zona de la ciudad destinada originalmente a la actividad naval y militar. Karosta, en su origen, fue concebida como una base de operaciones en el Mar Báltico de la Rusia zarista de fines del siglo XIX; con esa lógica fue evolucionando durante los primeros años del siglo XX hasta que, en el período entreguerras y tras un breve período de independencia letona, terminó convertida en base de operaciones navales de la Rusia soviética. La arquitectura naval zarista fue complementada entonces con edificaciones de sello soviético, consolidando un conjunto complejo pero mono-funcional, en el que lo naval y militar dominó el paisaje de la zona norte de Liepaja. Tras un largo período de guerra fría y tras la caída del bloque comunista de la Europa Oriental, Letonia recuperó su independencia y el puerto de Karosta fue abandonado por los militares soviéticos. Más de un tercio de la población residente abandonó el lugar, dejando edificios desocupados e infraestructuras subutilizadas que, tras veinte años, presentan hoy un deterioro considerable y la necesidad de su reactivación en la vida de Liepaja.

Karosta, Liepaja, Letonia: Línea de tiempo

Karosta, Liepaja, Letonia: Línea de tiempo

La renovación de las actividades de la zona se pretende entonces desde la recualificación del espacio público y la implantación de un equipamiento de gran escala que atraiga a distintos grupos de la ciudad. La propuesta de García Estefan tiene como punto de partida la consideración de que Liepaja es el corazón del Mar Báltico, cercana y equidistante de prácticamente todos los puertos importantes que sobre este Mar tienen los países de Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia, el Noroccidente ruso, Estonia, Lituania y Polonia; llamada a tomar un rol protagónico en la región.

Liepaja: Corazón del Mar Báltico

Liepaja: Corazón del Mar Báltico

Ya al interior de la ciudad, Karosta, su “barrio” más septentrional luego de haber sido devastado y estar poco habitado por años tiene ahora un futuro promisorio gracias a una renovación intensiva. La propuesta busca rearmar y fortalecer su tejido urbano, hoy difuso entre el tiempo y el tipo de ocupación, a partir de lograr la conexión de los distintos hitos del paisaje, particularmente las edificaciones históricas de la época zarista.

Ciudad de Liepaja

Ciudad de Liepaja

La playa, los rompeolas construidos desde el siglo XIX, las baterías de la costa, la Catedral de San Nicolás, la Torre del Agua, el puente Kalpaka, que une a Karosta con el resto de la ciudad; la antigua escuela de equitación y la famosa Prisión de Karosta, hoy convertida en hotel, conforman una enorme red de hitos urbanos que deberían ser conectados por una serie de senderos en los que predominaría la circulación peatonal y el verde urbano.

Karosta: Conectando los hitos urbanos

Karosta: Conectando los hitos urbanos

Dentro de esa gran estructura de hitos urbanos se insertaría el Centro Cultural de Karosta, el nuevo equipamiento que funcionaría como punto de atracción de otras muchas actividades de la ciudad de Liepaja. La forma arquitectónica propuesta, aunque en procura de representar un futuro y una nueva arquitectura, no puede desligarse de la tradición militar y naval que ha heredado la ciudad, de su relación con esa época zarista y esa época soviética; así, a partir de la reinterpretación de algunos elementos de la arquitectura militar, se pretende convertir las armas en libros y los disparos en notas musicales; de la guerra al arte, de un pasado militar a un futuro cultural.

Centro Cultural de Karosta: Acceso norte

Centro Cultural de Karosta: Acceso norte

El objetivo final es evitar al máximo el desperdicio de energía y las obras innecesarias, por lo que no se prevé la demolición de ninguno de los antiguos bloques residenciales del conjunto, por el contrario, la idea es reutilizarlos con nuevos usos, complementarios a la nueva actividad turística de Karosta; asimismo, se prevé utilizar las grandes áreas verdes existentes como parques para los habitantes del lugar y reconducir los flujos vehiculares sin necesidad de demoler edificaciones.

Karosta: Conexiones, espacio público y actividades

Karosta: Conexiones, espacio público y actividades

La edificación en sí es una gran fortaleza en la que predomina una gran plaza de armas, representada en una plaza de uso múltiple elevada del suelo unos tres metros, bajo la cual se desarrollan actividades de servicio y estacionamientos. Tal plaza es rodeada de las diferentes dependencias del Centro Cultural: la biblioteca a manera de polvorín, y el centro de exposiciones, los auditorios, el restaurante y el sitio de información turística, como baterías defensivas del conjunto. Toda la edificación estaría rodeada de una serie de plazoletas, circulaciones vehiculares y estacionamientos que, a manera de foso, separan al edificio de las vías que lo rodean y de los “grandes buques” representados en los bloques residenciales soviéticos.

Centro Cultural de Karosta: vista de conjunto

Centro Cultural de Karosta: Vista de conjunto

Tanto la propuesta para el conjunto de Karosta como para la edificación del Centro Cultural busca su origen en la misma historia militar y naval de esta zona de la ciudad, procurando, a partir de decisiones sencillas pero contundentes, la articulación de sus elementos con el funcionamiento de Liepaja.

Centro Cultural de Karosta: Memoria arquitectónica

Centro Cultural de Karosta: Memoria arquitectónica

Para García Estefan fue de enorme interés participar en un evento de esta magnitud en un contexto que, aunque lejano geográficamente, es cercano en cuanto a muchas de las situaciones urbanas que pueden verse en nuestras ciudades: deterioro urbano, abandono de estructuras, identidad urbana, redes viales inconclusas, espacio público de baja calidad, entre otras tantas. La experiencia recogida queda en el bagaje de la empresa para el emprendimiento de nuevos proyectos de esta misma índole.

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Referencias

Ghost Town Challenge

http://www.homemadedessert.org/ghoststown-finale-6

 

Vivenda gratis

Es noticia en Colombia, en tiempos recientes, el sinfín de proyectos de vivienda que se están promoviendo desde el mismo Gobierno Nacional. “Casa gratis” es lo que aparece en los titulares de prensa, desde lo que muestran los diarios de circulación nacional, hasta los comunicados que emite el mismo Ministerio de Vivienda.

Todo comienza con uno de los programas bandera de la Presidencia de la República: el programa de las 100 mil viviendas gratis. Según se describe en la página del Ministerio, es la “[…] respuesta del Gobierno Nacional a la realidad de miles de hogares que viven en situación de extrema pobreza y, por lo tanto, no logran acceder a un crédito para obtener su vivienda por los mecanismos tradicionales que ofrece el mercado.” Como su nombre lo dice, el objetivo del programa es entregar las 100 mil unidades de vivienda en un corto período de dos años; principalmente a familias desplazadas, a hogares afectados por desastres naturales o que habiten en zonas de alto riesgo. Finalmente, el Gobierno pretende articular el trabajo entre el sector público y privado, “[…] para definir un método de selección objetivo, ágil y transparente de los diseñadores, constructores e interventores de las obras.”

El programa tiene su propia página web, en la que se muestran los proyectos en curso y su correspondiente localización, se describe el programa tal y como aparece en la página del Ministerio y se puede acceder a la legislación, decreto y resolución que da el marco jurídico al programa.

Asalta entonces la pregunta, ¿qué pasa con la arquitectura? ¿Dónde está lo que llamaríamos el “marco arquitectónico”? Son casas, 100 mil. No pocas. Por lo que sorprende aquí que en ninguna parte se considere siquiera algún aspecto relacionado con las características del espacio de las mismas, características mínimas, sostenibilidad, condiciones bioclimáticas; nada. Parecen ser entonces viviendas construidas desde el derecho y no desde la arquitectura.

Hasta donde sabemos, la construcción de la vivienda siempre ha sido trabajo de arquitectos, su diseño, sus características espaciales, su materialidad, su habitabilidad, todo eso, desde tiempos milenarios, ha sido mucho más importante que los aspectos legales o económicos. Existen, sí, en la página del ministerio una serie de guías acerca de la construcción de vivienda de interés social pero, si su aplicación da como resultado los proyectos que está entregando el gobierno, algo no debe estar andando bien.

Basta con dar un breve repaso a las fotografías de los proyectos entregados para darse una idea de las condiciones arquitectónicas y urbanísticas de los mismos. Edificios y casas en serie, muy parecidos entre sí en todas las latitudes y altitudes, con espacio público de dudosa calidad; todo un homenaje a la cantidad sobre la calidad.

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Valledupar (Cesar)

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Manatí (Atlántico)

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Soacha (Cundinamarca)

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Jamundí (Valle)

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Soledad (Atlántico)

Criterios técnicos y jurídicos para la escogencia de quienes desarrollan los distintos proyectos de vivienda, debe haber. Así como seguramente existe un proceso transparente para determinar la ejecución de las obras. Lo que no parece haber es un criterio claro, o si lo hay es desastrozo, para seleccionar la mejor propuesta arquitectónica y urbanística.

La vivienda no puede ser un tema tratado desde lo jurídico y económico, definiendo apenas topes de precio, viéndola como un negocio más en el que un promotor privado puede obtener ganancia. La vivienda social es un tema delicado, que amerita un mercado especial y un tratamiento adecuado, con un enfoque más arquitectónico que jurídico.