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Gerencia Estratégica – Pensamiento Estratégico (II)

A través de este elemento se busca el complemento, ya teniendo en cuenta el gerenciamiento dentro de las empresas con estudio, investigación y aplicación de casos en la vida cotidiana empresarial. Para esto se ha partido del objetivo general de conseguir una comprensión ampliada del concepto estrategia y sus vías de aplicación.

Según Kenichi Ohmae[1], autor del libro La mente del Estratega[2], “existen cuatro caminos para fortalecer la posición de una compañía frente a la de sus rivales:

  • Competir con sabiduría: consiste en identificar los factores clave de éxito de la industria o del negocio en cuestión, y después realizar una inyección de recursos concentrados en el área en que la compañía tiene mayor oportunidad de ganar una ventaja estratégica.
  •  Superioridad relativa: consiste en utilizar la tecnología, la rentabilidad de la fuerza de ventas, etc, de sus productos que no compiten directamente con los objetivos de los competidores, o utilizar cualquier otra diferencia en los activos entre la empresa y sus rivales.
  • Iniciativa agresiva: consiste en desafiar o cuestionar los supuestos aceptados que gobiernan la forma de hacer negocios en la industria o el mercado, con miras de cambiar las reglas de juego y obtener una ventaja competitiva.
  • Grados de libertad estratégica: consiste en logra el éxito en la lucha competitiva mediante el despliegue de innovaciones, aun en casos de intensa competencia dentro del mismo ramo o sector.”

Como lo indica Ohmae, para lograr una ventaja competitiva, se requiere que toda la compañía miré en un mismo camino o fin, sin dejar de lado lo que ocurre en el macro entorno de la empresa.

Por último, para poder ser un estratega exitoso y lograr tener una ventaja competitiva producto de un pensamiento estratégico acertado, es muy importante que las personas sean sensibles a los cambios y que tengan un agudo sentido para poder elegir los caminos o rutas que permitan a toda la compañía lograr cumplir con las metas y llegar un poco más allá de la competencia. Teniendo en cuenta, que el estratega debe tener una mente abierta, “revolucionaria”, siempre concibiendo los problemas de manera clara y preparada para afrontar momentos de incertidumbre, sin llegar a ser detenidos por ella, que simplemente son regidos por patrones y no leyes.


[1] Especialista en estrategia económica para empresas.

[2] Tomado de estrategiaempresarialfca.files.wordpress.com

Nunca fue tan hermosa la basura

¿Hemos pensado en la basura?  En español José Luis Pardo en su libro “Nunca fue tan hermosa la basura” escribió sobre ello, y queremos dejarle un reseña con oraciones para pensar, analizar y proyectar.

En García Estefan trabajamos considerando los proyectos como procesos sostenibles y constantemente pensamos en la “basura” como parte importante de cada propuesta, los invitamos a considerarla.

A continuación citamos puntos referentes en la lectura para destacar, analizar ideas y caracterizar generalidades del tema.

  • La riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista se presenta como una inmensa acumulación de basuras.
  • En las sociedades pre-industriales las basuras eran predominantemente orgánicas, y la naturaleza, los animales urbanos y los vagabundos las hacían desaparecer, reciclándolas o digeriéndolas.
  • Nietzsche, “los desechos, los escombros, los desperdicios no son algo que haya que condenar en sí: son una consecuencia necesaria de la vida”.
  • La basura es un síntoma de riqueza, porque riqueza significa despilfarro, derroche, excedente.
  • La basura crece más rápidamente que los medios para reciclarla de modo tradicional.
  • Basura, es lo que no tiene lugar, lo que no está en su sitio y, por tanto, lo que hay que trasladar a otro sitio con la esperanza de que allí pueda desaparecer como basura, reactivarse, reciclarse, extinguirse.
  • Basura significa también, lo que tiene un destino, un porvenir, una identidad secreta y oculta, y tiene que hacer un viaje para descubrirla, como el príncipe encantado para dejar de ser sapo y convertirse en príncipe, como la bestia para vencer el hechizo y volver a ser bella.
  • Es la modernidad la que ha pensado la naturaleza como una máquina, al identificar lo natural con lo racional.
  • La guerra era simplemente una astucia de la razón o la lucha de clases el motor de una historia que acabaría definitivamente con el despilfarro y el desequilibrio contable, dando a cada cual exactamente el lote que se hubiera merecido.
  • Si la basura no fuera basura en realidad, entonces los desperdicios se vivirían como un nuevo paisaje urbano.
  • La basura aparece como lo que no está en su lugar, Marc Augé.
  • El no lugar como un eufemismo del lugar-basura.
  • Nuevo paradigma, no puede ser más que un paradigma-basura, es decir un no-paradigma, porque no hay en realidad ningún nuevo paradigma hacia el cual estemos transitando, sino únicamente la destrucción sistemática y concertada de aquel bajo el cual vivíamos.
  • Algo que está desde su origen concebido para el reciclaje es algo que está desde su origen concebido como basura.
  • Las cosas se vuelven basura cuando su servicio hace que pierdan las propiedades que las califican como siendo estas o aquellas cosas, tales o cuales.
  • La producción es ya en su origen, no producción de mercancías, sino producción de basura, producción de reciclables.

¿Qué entiende entonces como basura cada uno de ustedes?

Comprensión multiplicada
Solución del problema, una nueva comprensión - Abril 5-2013

El éxito de un proyecto no está fundamentado sólo por su producto, pues su argumento innovador más valedero surge de la comprensión del problema una y otra vez desde distintos puntos de vista para llegar a una solución.

En nuestros proyectos y procesos lo tenemos en cuenta, podría tenerlo usted también en cuenta en su negocio o en su proyectos.

 

El contexto como sistema

El contexto como sistema es un punto de referencia importante a tener en cuenta en todo proyecto, debido a que la concepción de sistema plantea un pensamiento estratégico en el diseño, partiendo de la premisa de que “todo producto hace parte de un sistema, y por esto, comparte todas o algunas de las propiedades técnicas, funcionales o de significación con los componentes de dicho sistema” y de que un sistema es el conjunto de componentes interactivos en el cual la modificación de uno de ellos implica cambios en el resto de los integrantes y en el sistema mismo, una manera apropiada de verlo es que el sistema conforma una red de variables, un todo y sus partes, y el cambio en alguna de esa variables genera el cambio del todo, y exige la adaptación cambiante de las demás variables, de esta manera que el movimiento en diferentes niveles sistémicos facilita la comprensión del contexto de un tema a resolver en un proyecto, y el pensamiento estratégico define los límites en los que puede extenderse el contexto según la exigencia de ese tema.

Los componentes de un sistema tienen comportamientos contradictorios, ambiguos e imprecisos debido a la interacción e interferencia de sus componentes dentro de un mismo sistema, como en la interacción con otros sistemas económicos, tecnológicos, sociales y culturales. Es necesario saber de estas ambigüedades, contradicciones y alternativas de comportamiento para tener un sistema completamente descrito. Ahora, lo más importante de hablar de “contexto y producto”, es la conjunción “Y” ya que representa el elemento determinante entre el producto o artefacto y las características de su entorno, la interfaz, concepto representante de la interacción y las propiedades de relación apropiadas del artefacto con entornos internos y externos para alcanzar su objetivo, finalmente dentro de un sistema y sus subsistemas.

El sistema de producto está planteado por la unión, correspondencia, y de cierto modo interdependencia del producto, la empresa y el mercado, constituyendo el programa de diseño, que si lo vemos otro modo es una escala sistemática por niveles de lo particular a lo general o viceversa, a lo que Medardo Chiapponi, añade un sistema aún más grande al mercado, que es la sociedad donde están o se generan demandas hacia las necesidades humanas.

 Es interesante como el fracaso, en términos reales de productos, es una de las razones latentes por la cual optar a miradas sistemáticas de los procesos de diseño. Al leerlo pareciera caprichoso señalar la tarea del diseñador enmarcada en el método de conocer necesariamente todos los componentes del sistema, y poder intervenir desde su disciplina en cada una de esas partes, pero de manera concluyente, cada producto así lo exige, porque día tras días los sistemas que debemos enfrentar son aún más complejos, y la comprensión de cada una de sus partes hará tener una descripción adecuada del problema a resolver, haciendo parte de la solución la enunciación exitosa del mismo. De ahí que coincidimos con Medardo Chiapponi en buscar la intervención en los procesos a partir de la comprensión de los sistemas generales de los productos y no quedarnos en productos singulares que sólo buscan la novedad. Por esto en nuestra metodología de trabajo es la concepción sistémica un elemento fundamental.

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Artículo analítico del Capítulo 6 del libro “Diseño – Estrategia y Gestión” de Reinaldo Leiro, 2006.

Desfasajes del diseño

Los cambios de contexto generalizados empezaron a ser pilares del campo de acción actual del diseño. Partiendo de la acelerada evolución del diseño industrial como actividad profesional a través de los últimos 100 años (sin embargo, aun muchos no saben lo que es diseño industrial), desde la tarea del artista-artesano hasta los logros más representativos de la tecnología contemporánea, incluyendo toda una amplia gama de tipologías de productos (equipos de iluminación, imagen y sonido; enseres personales y domésticos; vehículos; equipamiento para oficina; y la microelectrónica) que hicieron alcanzar un protagonismo propio en el entorno de la producción y el consumo de productos industriales, como también en su figura académica en centros universitarios de países del primer mundo, mediando con sus aspectos conceptuales sobre una trascendencia social y cultural de los objetos en la configuración del hábitat.

En las últimas décadas, sin desconocer su significativa evolución, su desarrollo profesional se ha visto caminando sobre lo que denominamos una “marcha desfasada”, a partir de los cambios de su contexto, y particularmente los cambios referidos al área de la empresa, punto álgido como plataforma de origen y desarrollo de proyectos de diseño, generando un avance no proporcional entre el profesional del diseño y el nuevo contexto económico-empresario en el que debe llevar su actividad. Concertando internamente desde diferentes opiniones, el punto de inflexión de este inicio de desfasaje fue la insuficiente adecuación del diseñador a los cambios que condicionaron su quehacer, extendiendo su campo de acción y reclamando una nueva modalidad interdisciplinaria y flexible que les permitiera actuar en todo el contexto en el que se genera el producto.

El suceso de desfasaje entre el diseñador y la empresa ocurre cuando el mercado reúne la innovación del producto como un concepto necesario de la comercialización, haciendo que ésta quede a cargo de nuevos agentes de la economía, quienes abusando de su uso la destinaron a reducidas metas de diferenciación y posicionamiento como caracteres principales del producto. Así, degeneraron la posición y tarea del diseñador, circunscribiéndolo en una responsabilidad de “operador de diseño” donde tenía un campo reducido de intervención o a su participación no se le daba justa significación, y consecuentemente no conseguía liderar las actividades referidas al producto aislado de los procesos de decisiones.

Existen aspectos específicos relacionados con el producto industrial directamente, que refuerzan los puntos de desfasaje ya expuestos entre los procesos de desarrollo del diseño de antes y ahora, plano evolutivo que compartimos con el autor.

El primer escenario pasa por traducir la Revolución Industrial del Siglo XVIII como procesos de cambios tecnológicos, sociales y económicos desarrollados en dos etapas, una primera designada “sistema hierro-vapor-textil” conformando la transición entre artesanía y cultura neoclásica, y la máquina y las vanguardias de la modernidad. La segunda etapa, identificada en la segunda Revolución, iniciada en 1870 y discontinuamente extendida hasta los 70’s del siglo XX, denominada “sistema electro-mecánico-químico” por el desarrollo de la metalurgia del acero, la química, la electricidad y el petróleo, generó nuevas aplicaciones como aleaciones, plásticos y electromecanismos.

El efecto de la Revolución Industrial produjo el segundo escenario, un único sistema en tecnología y paradigmas de gestión y de diseño, tan importantes que constituyeron los postulados de un estatuto económico-industrial, bastantes particulares:

–       Los recursos naturales eran tomados como inagotables, y no representaban una variable para considerar en los proyectos de la industria. Aunque agrietado, este concepto sigue ejerciendo el poder del sistema económico.

–       La contaminación ambiental era considerada un efecto natural e inevitable del sistema productivo y del progreso tecnológico. Actualmente se habla más del tema de desarrollo sustentable, pero su avance aplicativo aun es lento.

–       Conforme a lo anterior perdió peso la concepción del progreso tecnológico como proceso de crecimiento económico constante, considerando reservas energéticas inagotables y mercados sumisos y previsibles.

–       Crecimiento económico pensado en función del capital y del trabajo, sesgando el conocimiento y la innovación en la organización y logística productiva.

–       La eficiencia industrial estaba concebida conforme al tamaño de la unidad productiva, criterio que generó crisis producto de su rigidez para adaptarse a los cambios de los recursos energéticos y el mercado.

–       La demanda de la industria quedó definida como un mercado pasivo, con productos estandarizados carentes de cambios en sus usos, su tecnología, su apariencia y su precio.

Un tercer momento fue la Crisis de 1973, donde el aumento exagerado de los países árabes al precio del combustible, conllevó a un abrupto estancamiento de la economía del Primer Mundo, acelerando el fracaso de los factores de crecimiento trazados a partir de los postulados ya nombrados. Sin embargo, este efecto de fracaso surgió verdaderamente por los bajos resultados de la productividad industrial y de irrisorios esfuerzos en investigación y desarrollo, con la tecnología de ese entonces a su máximo de rendimiento. Esto impulsó el inicio de una tercera revolución tecnológica, buscando nuevos desarrollos, a través de las energías sustitutas, la biotecnología, la microelectrónica, la inteligencia artificial, y la búsqueda de diferentes materiales sintéticos. Consiguiente a ello se produjeron cambios esenciales en la ruta de la economía y la industria, trascendiendo a un nuevo proceso, la globalización.

Los nacientes espacios de la tecnología centrados en el campo de la información, un paso adelante pero junto a la materia y a la energía, causaron nuevos comportamientos en la sociedad, en la exigencia de la relación con productos y servicios, como efecto de la profundización del conocimiento en pro de la mejor manera de aplicación del saber.

La industria ahora globalizada diversificó la fabricación del producto en función de los costos de mano de obra en el sistema productivo, con enclaves de saber tecnológico, convirtiendo la relación “fábrica-consumidor pasivo” en “comercialización-cliente activo”. Mientras, la economía y la empresa descubren y adoptan la innovación como factor primordial del negocio, buscando una capacidad adaptativa de la organización para los nuevos contextos de cambio. La empresa y la tecnología hacen aún mayor y evidente el desfasaje, cuando se analiza la coincidencia de los objetivos de la innovación empresaria y tecnológica con los propicios del diseño.

Finalmente, la globalización estableció un marco para el diseño de producto dirigido a la generalización sobre la internacionalización y presentación simultanea de la oferta comercial concerniente a tipología, diseño, marca y precio de los productos en todo el mundo, y en la segmentación de la oferta de productos en los centros hegemónicos, creando nichos de mercado en pro del aumento de la demanda comercial basada en la diferenciación de los atributos materiales e inmateriales del objeto.

Estos ideales de globalización han polarizado aún más la actividad creativa del diseño, entre grandes empresas madres internacionales, y esta gestión profesional en los entornos intermedios, afectando el desarrollo y crecimiento de nuestros mercados, pero es una realidad inamovible, hace parte del escenario actual del proyecto y es una variable a tener en cuenta en todos los problemas de diseño. Por lo tanto el diseñador local podrá solucionar problemas que representen una complejidad social, económica o cultural  propios de una región determinada, y los productos internacionalizados seguirán siendo diseñados por sus diseñadores en los centros hegemónicos, por más diseñadores periféricos que logren ingresar a su medio.

A pesar de todo esto, somos unos convencidos que el trabajo por la concepción y valoración del diseño como disciplina clave de innovación y competitividad, por dificil que sea, es clave e indispensablemente importante para dinamizar la economía local, regional y nacional, y nuestra propuesta como empresa para superar éstas adversidades genéricas de los diseñadores está en el “Análisis de Contexto” y la “Gestión Estratégica de Diseño” sobre cada uno de nuestros proyectos.

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Artículo analítico del Capítulo 5 del libro “Diseño – Estrategia y Gestión” de Reinaldo Leiro, 2006.