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Diseño industrial en Colombia – Parte 2

Con anterioridad, el sector de fabricación de muebles (para hogar y oficina por ejemplo con Casini y Bima), de aluminio (con productos arquitectónicos como Industrias Lehner) y de cueros (con Recanal y Vélez) emplearon en Colombia el diseño industrial. Hoy, empresas de todos los sectores productivos están entrando en esta filosofía y es así como entre muchos otros plásticos (con, nuevamente por ejemplo Iberplast y Estra), empaques (con Empacor y Smurfit Cartón Colombia), electrodomésticos (con Challenger) y grifería (con Grival).

Pero la adopción del diseño industrial no es fácil ni de efectos inmediatos, pues el diseñador primero debe conocer el entorno y los procesos productivos de la empresa; y lo más seguro es que debe pasar por las tres etapas del modelo japonés SHU-HA-RI adoptado por Grival.

Mediante esta metodología de trabajo, primero se asimila, luego se explora (interna y externamente) y finalmente se crea (tanto por diseñadores de la empresa como externos supervisados por los primeros responsables del desarrollo, y sin dejar de lado el benchmarketing: referente competitivo).

Llegar a esta última etapa le puede tomar a una empresa varios años como es el caso de Nalsani (más conocida como Totto) que requirió de casi diez. Para el trabajo de diseño bajo la modalidad de freelance, existen en Bogotá al menos 35 firmas, en Medellín quince, en Cali diez y en Barranquilla cuatro, y seguro más.

Una vez que se alcance la etapa RI, se debe preocupar por la protección jurídica de la propiedad (industrial o intelectual) del trabajo realizado. Esta gestión tiene que realizarse  con la asesoría de abogados expertos en ciertos casos ante la Superintendencia de Industria y Comercio para identificar claramente qué se va a registrar pues existen tres modalidades.

Desafortunadamente el crédito por la “idea aportada” que recibe el diseñador por parte del empresario colombiano no es suficiente y debe cambiar. Dice la gerente de la marca Challenger, un nuevo producto no es el resultado del trabajo exclusivo de un solo diseñador pues en él participan muchos más profesionales de otras áreas profesionales.

Contrario al pensar del empresario en general, diferentes entidades estímulan y premian ese esfuerzo creativo (que da valor agregado al producto) en todo el mundo; modalidad que ya se está implementando en Colombia y en la que siempre ha creído la Feria Internacional de Expoconstrucción & Expodiseño de Corferias, al otorgar varios reconocimiento al diseño nacional.

En el mundo entero nuestros diseñadores industriales son reconocidos por la versatilidad, recursividad y desempeño de “toderos” para desarrollar la parte técnica (materia prima, costos y producción), de uso (empaque, transporte, mantenimiento) y la formal-estética (comunicación producto-persona). Méritos adquiridos por las limitantes en tecnología, materias primas y dinero de la industria nacional.

Diseño industrial en Colombia – Parte 1

El diseño industrial fue definido por el Consejo Internacional de Asociaciones de Diseño Industrial (Icsid, con 138 miembros de 49 países y sede en Finlandia) como “la actividad creativa que determina las cualidades formales (externas, estructurales y funcionales) de los objetos producidos por la industria, para convertirlos en sistemas unitarios coherentes tanto para productores como consumidores”. Bajo este criterio,  los diseñadores industriales deben participar (al lado de ingenieros mecánicos e industriales, y de financistas y profesionales del mercadeo) de un equipo de trabajo interdisciplinario vital en cualquier organización. Así sucede en Estados Unidos, Japón y Europa con los departamentos de Desarrollo de Productos o Proyectos de empresas de los sectores automotriz, maquinaria pesada, electrodomésticos, empaques y consumo masivo.

Latinoamérica tiene buenos casos de diseño en Brasil, Argentina, Mexico y Chile y hasta la asociación regional (Aladi). Por su parte el país todavía no cuenta con demasiados ejemplos de este esfuerzo empresarial a pesar de que prepara profesionales del ramo desde hace más de 40 años.

Aun cuando el diseño industrial como actividad se remonta a las postrimerías del siglo XIX bajo la merito-lización inglesa y como académica a las primeras tres décadas de este siglo en Alemania (con las escuelas Bahaus y de ULM); no es sino hasta le época de la posguerra (1945) cuando Europa lo utilizó para reconstruirse, y todo occidente para entrar en la era de la producción industrial masiva.

A Colombia, como formación académica, oficialmente llegó en 1973 cuando la Universidad Jorge Tadeo Lozano creó el programa de Magíster en Diseño Industrial (arrancando como pregrado dos años después) y la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) inició la carrera de Diseño Industrial.

En el transcurso de los siguientes años se abrieron otros programas universitarios (Universidad Nacional y Pontificia Universidad Javeriana en 1978, Universidad Industrial de Santander en 1985 y la Universidad de los Andes en 1993) para actualmente contar con muchos más (en su mayoría en Bogotá) y otras siete ciudades; algunos de carácter tecnológico y otros de técnico profesional. Generalmente los colombianos se desplazan a países como Italia (Politécnico de Milán o Whirlpool Central Design), España (Barcelona Centro de Diseño), Bélgica (Escuela de Lieja) y Estados Unidos (Savannah Collage o Steelcase University) a hacer distintos posgrados.

Colombia cuenta con la Asociación Colombiana de Diseñadores con sede en Bogotá y la Asociación Nacional de Diseñadores. Ambas asociaciones están abiertas a cualquier tipo de diseñador, pues no existe en el país una exclusiva para diseñadores industriales. Mucho más nueva es la Comisión Profesional de Diseño Industrial, adscrita al Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.

Pero, ¿y qué pasa con los miles de egresados diseñadores que salen al mercado?

Gerencia Estratégica – Pensamiento Estratégico (II)

A través de este elemento se busca el complemento, ya teniendo en cuenta el gerenciamiento dentro de las empresas con estudio, investigación y aplicación de casos en la vida cotidiana empresarial. Para esto se ha partido del objetivo general de conseguir una comprensión ampliada del concepto estrategia y sus vías de aplicación.

Según Kenichi Ohmae[1], autor del libro La mente del Estratega[2], “existen cuatro caminos para fortalecer la posición de una compañía frente a la de sus rivales:

  • Competir con sabiduría: consiste en identificar los factores clave de éxito de la industria o del negocio en cuestión, y después realizar una inyección de recursos concentrados en el área en que la compañía tiene mayor oportunidad de ganar una ventaja estratégica.
  •  Superioridad relativa: consiste en utilizar la tecnología, la rentabilidad de la fuerza de ventas, etc, de sus productos que no compiten directamente con los objetivos de los competidores, o utilizar cualquier otra diferencia en los activos entre la empresa y sus rivales.
  • Iniciativa agresiva: consiste en desafiar o cuestionar los supuestos aceptados que gobiernan la forma de hacer negocios en la industria o el mercado, con miras de cambiar las reglas de juego y obtener una ventaja competitiva.
  • Grados de libertad estratégica: consiste en logra el éxito en la lucha competitiva mediante el despliegue de innovaciones, aun en casos de intensa competencia dentro del mismo ramo o sector.”

Como lo indica Ohmae, para lograr una ventaja competitiva, se requiere que toda la compañía miré en un mismo camino o fin, sin dejar de lado lo que ocurre en el macro entorno de la empresa.

Por último, para poder ser un estratega exitoso y lograr tener una ventaja competitiva producto de un pensamiento estratégico acertado, es muy importante que las personas sean sensibles a los cambios y que tengan un agudo sentido para poder elegir los caminos o rutas que permitan a toda la compañía lograr cumplir con las metas y llegar un poco más allá de la competencia. Teniendo en cuenta, que el estratega debe tener una mente abierta, “revolucionaria”, siempre concibiendo los problemas de manera clara y preparada para afrontar momentos de incertidumbre, sin llegar a ser detenidos por ella, que simplemente son regidos por patrones y no leyes.


[1] Especialista en estrategia económica para empresas.

[2] Tomado de estrategiaempresarialfca.files.wordpress.com

Gerencia Estratégica – Pensamiento Estratégico

En el uso del pensamiento tanto en la planeación como en la gestión del futuro, se trata de explorar el poder del pensamiento estratégico, buscando la comprensión del gerenciamiento estratégico, desde un pensamiento focalizado en un mundo dinámico y en constante cambio, teniendo en cuenta que todo es relativo al contexto donde ocurren las cosas.

Así, se debe definir como primera medida, qué significa ser estratega. La palabra estratega nace de las Fuerzas Militares, el Estratega es aquel General o jefe que logra grandes objetivos mediante la asociación entre sus metas y todo el recurso humano que posee, la clave del estratega es que tiene claro su fin, la forma de alcanzarlo y lo comunica a su equipo de trabajo de tal manera que estos lo hagan parte de sí mismos y tengan la libertad necesaria para cumplir con sus asignaciones e ir más allá.

Sin embargo, para ser estratega, este se debe caracterizar por tener un pensamiento lateral, los verdaderos estrategas aplican la creatividad (siempre y cuando sea acorde a la realidad), para solucionar los problemas, para esto el estratega debe empezar por conocerse a sí mismo, la competencia, conocer el terreno, cubriendo los puntos débiles y explotando los puntos fuertes. Por obvias razones, se vuelve complejo que las personas que no están acostumbradas a pensar de esta forma puedan cambiar su estilo de pensar, sin embargo, a través de las prácticas y la toma acertada de decisiones poco a poco se puede agudizar el sentido de ser mejor estratega.

Haciendo una pequeña búsqueda en diferentes páginas web, llama la atención que según un artículo escrito en la Revista Harvard Business Review por Hans H. Hinterhuber[1] y Wolfgang Popp, en una compilación hecha y desarrollada por Rogelio Carrillo Penso aproximadamente en el año 2003, existen dos características que hacen a un gran estratega[2]:

1. La habilidad para entender el significado de los eventos sin dejarse influenciar por la opinión ajena, los cambios de actitud o los propios prejuicios.

2. La habilidad para tomar decisiones rápidamente, y a ejecutar la acción indicada sin ceder ante un riesgo percibido.

El estratega debe tener claro su norte, siempre y cuando sea consciente de los posibles obstáculos que pueda tener en el camino hacia él. Sin embargo, es preciso preguntarse si ¿es difícil conseguir un pensamiento estratega?

Para argumentar un poco esta pregunta, es valedero entender un poco qué es un pensamiento estratega. Según George Morrisey, en su libro Pensamiento Estratégico, 1997: “El pensamiento estratégico de empresa es la coordinación de mentes creativas dentro de una perspectiva común que le permita a un negocio avanzar hacia el futuro de una manera satisfactoria para todos.” En otras palabras, lo que Morrisey quería decir, es que el pensamiento estratégico, al igual que el estratega necesita tener un pensamiento lateral para poder tomar decisiones certeras y adecuadas frente a los constantes cambios y movimientos de los mercados, y la dura competencia.

De otra parte, es preciso saber que un pensamiento estratégico busca en cierta forma lograr una ventaja competitiva para toda la empresa, que la mantenga por encima de su competencia, pero siempre y cuando ésta ventaja pueda ser modificada y moldeada a las constantes fluctuaciones de la industria a la cual pertenece. Y es justo en ese preciso momento donde se puede llegar a conocer si realmente la persona que está a cargo de la empresa o del negocio tiene un pensamiento estratégico, puesto que la capacidad de conocer, entender, analizar y sacar provecho del entorno, es lo que hace al verdadero estratega.


[1] Economista autriaco y consultor de empresas.

[2] Tomado de http://prof.usb.ve/jjramirez/POSTGRADO/CC/Estratega%20o%20Gerente.pdf

 

 

Diseño industrial para todos

¿Para qué diseñamos o para quién diseñamos?, si cualquier persona del común no tiene idea de qué somos capaces de hacer como profesionales, dificilmente habrá un inicio de cultura hacia el diseño, y que este diseño sea para todos.

El diseño industrial a través de la historia ha ido evolucionando en su reconocimiento, sin embargo aún es variada la apreciación que socialmente existe de él, desde puntos de vista paganos como cosa para dibujantes, talleres para pegar papelitos de colores, hacer carpintería, metalurgia o albañilería, hasta opiniones más acertadas y promisorias a que el diseño es una actividad, un objeto de investigación, una disciplina universitaria, o lo que es más exactamente: una disciplina profesional interdisciplinaria que reúne conjuntos de estudios completos y complejos, articulados en diversos niveles.

Hay problemas e hipótesis en cuanto a la delimitación del campo de acción del diseño industrial, especialmente en el concepto, en cómo definimos ésta disciplina, y cómo es la relación con otros ámbitos disciplinarios. Para esto vayamos a la definición formulada por Tomás Maldonado en 1961, aceptada por el ICSID – International Council of Societies of Industrial Design- en la cual formula que el diseño industrial tiene la función de proyectar la forma de los productos industriales, que “significa coordinar, integrar y articular todos aquellos factores que, de un modo u otro, participan en el proceso constitutivo de la forma del producto”.

En esta definición se refiere directamente a los factores referentes al uso, a la fruición del producto, también al consumo individual o social del producto, teniendo en cuenta factores funcionales, simbólicos, culturales, técnico-económicos, técnico-constructivos, técnico-sistémicos, técnico-productivos y técnico-distributivos.

Esta definición ha superado satisfactoriamente la prueba del tiempo, y sin cambios que alteren su esencia. El italiano Medardo Chiapponi dice que esta definición “tiene algunas características que le confieren una elevada probabilidad de conservar todavía por mucho tiempo la validez de sus propias líneas fundamentales. Además que tiene el mérito de ser flexible y, por lo tanto, adaptable en el tiempo y en los contextos aplicativos”.

En efecto establece que la función principal del diseño industrial consiste en dar una forma a los productos industriales, pero precisa al mismo tiempo que el proceso de determinación de esa forma actúa integrando múltiples factores interactuantes, y ello es la base de un producto idealmente exitoso.

Coincidiendo y siendo acertada la apreciación de Chiapponi sobre la flexibilidad que caracteriza aquella definición, hoy en día sigue vigente aquello que manifestó Maldonado, pero adaptado a ciertas corrientes, en su momento caprichosas, de lo que muchos quieren que sea su diseño, creando acentos en las partes de aquella definición de 1961, es decir, muchos articulan temas y conceptos en la investigación, otros integran conceptos y estéticas formales y funcionales en el diseño (bocetación) y otros coordinan la producción y promoción. Basta atribuir un peso relativo a cada uno de los factores que intervienen en el proceso constitutivo de la forma para describir correctamente la proyectación de productos muy diferentes entre sí por complejidad, por significado y por modo de uso.

De este modo se amplía el campo y la modalidad de intervención de un diseñador industrial que ofrece contribuciones importantes en situaciones muy diferentes. Así mismo se revela la interdisciplinariedad del diseño industrial, el cual no sólo depende de él sino también necesita de complementos de otras disciplinas y ciencias que ayuden a construir conceptos e ideas más complejas.

La ejecución del concepto de diseño industrial en la praxis comprende un proceso que determina un producto final. Todo este proceso está determinado principalmente por el ser humano, es decir todo un proceso creativo de diseño se basa en las necesidades de un humano, las cuales dan paso a desarrollar toda una complejidad de procesos.

El proceso de diseño en resumidas cuentas es el análisis de un problema enmarcado en un contexto, en donde identificada la necesidad y los factores que la rodean, se pasa a una etapa de generación de idea y alternativas de solución por medio de dibujos, esquemas y planificación de la forma y el funcionamiento del producto, como también se planea su producción técnica y se proyecta el futuro de éste en el mercado.

En conclusión, el diseño industrial consiste en un proceso constitutivo de un producto basado en el análisis de los factores que involucran ese producto, así es como se aplica la esencia de su significado, en un proceso que centra al ser humano y sus necesidades como etapa de partida, al trabajo en conjunto e interdisciplinariedad como el más importante punto de referencia para planificar, diseñar y proyectar el producto como etapa intermedia, y como etapa final la producción y comercialización del mismo. Es una disciplina que toca a todos, entonces es para todos.